EL CANSADO








EL CANSADO.




Su historia debió comenzar cuando preñaron a su madre. Incluso muchas veces intentó preguntarse porque nació él precisamente y no otro?. En la suerte de los espermas, de los millones de lombricitas, le tocó el premio de la vida. Luego salió y desnudo nadie acudió en su ayuda. Su culo se rozó y como pudo hizo intentos por salvarse. No sabía ni porqué volaban los pájaros, ni que magias hacia que los aviones se elevaran. Comenzó su gatear, luego se levantó. Y de ahí pal real, hubo de conocer toda clase de chingadazos y puertas cerradas a doble candado. Desde una mirada de odio, hasta las riñas en la escuela. Cuando se le aventaban en grupo los muy machitos y lo dejaban con la cara cubierta de raspones. La lucha por la comida, el intentar tener siempre llena la despensa. El trepar de mosca y recibir patadas, desprecios, ruindades. Esa debe de haber sido la causa primaria. Luego una piedra, golpes con el cinturón, palabras gruesas, prepotencias.



Luego se enfermaba, colocaba sus lentes, y bajaba por las escaleras hacia abajo. Y miraba las caras, la infinita avaricia por el dinero, las manos de la usura. Y miró a miles y miles andar por los caminos sin zapatos, y buscó la llave de su cuarto, nunca encontro un pan menos un thé de manzanilla. Se echaba a soñar, y pensaba en un hermoso lugar pero vivía en su cloaca. Levantaba una lata y con un palo de herramienta hurgaba en la basura y sacaba papeles y nunca se encontró un tesoro, su deseo era alcanzar una estrella y levantaba su mano y la estrella se alejaba.
Decidió caminar y encontró un perro, le puso nombre y el perro se lamía, y el perro le besaba. Luego llegó el tiempo de los arrepentimientos le dio diabetes, su cuerpo se enfermó de azúcar, sus ojos estaban cubiertos de niebla. Y nadie le dio un hijo.


Se sentaba en un escalón de la calle triste. Y pensaba en su cuarto en desorden, su suéter roto, su sitio desordenado en donde iba aventando los muñecos que se encontraba. Y pensó y pensaba sobre el hambre en el mundo y en la suya. Luego le platicaban que en la televisión todos estaban contentos, mostraban las caras de su alegría y nadie pensaba en la vida real. Querían y anhelaban el mundo virtual. Buscaba un lápiz y regresaba al pasado, soñaba con un mar. Que en ese mar se desnudaba y como si fuera Alfonsina Storni se metía, el sol de esa tarde lo despedía. O que también miraba un venado, algunos niños jugando y un Dios que los acompañaba. No había fé, vivía a su edad desangelado, asegurando que los iguales a él, los perdedores sólo tenían una rutina y un declive.


Luego miró a un hombre que tocaba un piano y pensó en darse una oportunidad y extendió su mano y nadie lo saludaba, le decían el decadente , otros el loco. Se sentía ignorado, sin estilo.


Volvía a preguntarse porque nació él. Intentó arrojarse al vació, y quiso ser mariposa. En este mundo no hay ternura porque se acabaron los chiquillos, todos son mayores que se van meciendo en las hamacas del olvido. Y flotó en el aire y pensó y pensó. En este mundo no hay ternura, ni apoyos, ni nada de nada. Luego lloró frente a un espejo, muchas veces. El cielo cotidiano se mostraba gris y nada perdura y vá atado por una cuerda alrededor de su cogote. Desprecia casi todo y vaga y vaga….
Se colocó los zapatos rotos y se jaló la barba. Se sabía cansado. Se le terminaron las fantasías y sus tesoros. Y esas canicas que siempre se encontraba .Su bola de goma y su tacón y sus monedas.



Acudió a sus recuerdos de niño y ni siquiera una mueca de sonrisa.Se acabaron las razones y el buen sentido. También los derechos de los que tanto cacaraqueban, su mundo destruido y su puerta cerrada al egoísmo. Por la vida del chantaje supo de muchos cretinos y ningún genio que diera las claves para ser y ser.

Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
Nec spe, nec metu
20 de noviembre de 2010.
Estados Unidos Mexicanos.

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