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martes, 25 de noviembre de 2014

El comandante homosexual, robo de cien pesos, ratones recién nacidos, la fiesta.

El comandante homosexual, robo de cien pesos, ratones recién nacidos, la fiesta.
































Esto es un salón. El lugar está repleto de personas del sexo masculino. No veo por ningún lugar mujer alguna. Hombres vestidos de traje negro con aparatos en las manos que hablan, se tocan el oído y hablan.

Uno de estos se me acerca y me dice que me están esperando. Le sigo, camino junto a él. Me pregunta que sí yo soy Alfredo y que qué que tal estuvo el viaje?.

Tranquilo, en los sueños ni se siente.

El hombre no dice nada.

Abre una puerta, este es un salón sí pero más pequeño. Hay siete hombres, ellos están maquillados de los ojos y tiene las uñas pintadas.

En un sofá que brilla está el comandante de Sud América. El vá vestido con su camisa roja y un paliacate atado al cuello. Con la mano le da tres toques al sofá indicando que me siente.

Así lo hago. Me siento. El comandante comienza a platicarme, yo le escucho, intenta conversar como para romper el hielo.


En el respaldo del sofá un hombre encuerado está acostado a lo largo, el tipo está bien peludo, parece chango, con las cejas delineadas, las uñas pintadas muy fuerte y con la verga al aire.

El comandante me habla de su proezas militares, de la compra de armamento a potencias, de como somete al pueblo y aún así estos le aman incondicinalmente. Yo le escucho pero no digo nada.

Todo lo que necesites te será concedido, buena comida, buena ropa, buenos vinos , buenos todo ¡ Y todo es todo ¡.

Sí gracias.

Después de su doctrina el tipo se baja los pantalones y me muestra su culo gordo. Me pide que me lo folle.

Como tanto así?

Sí para eso te llamé ¡

A mí?

No pués como crees comandante yo no le hago a la carne de burro y menos sí es transparente.

Cuando le digo eso el comandante se levanta, se faja los pantalones y se marcha contrariado.

El joven recostado en el sofá come unos gajos de naranja , me mira como diciendo ay cómo eres? Qué te costaba?

Debo salir, cruzo de nuevo por el salón. Otro vigilante me aborda, me dice que el comandante quiere despedirse de mí. Le sigo a pesar de que ya sé de qué pie cojea este señor o señorita.

Entro a una recámara, el comandante está acostado, tiene un pañuelo cubriéndole los ojos, le digo que ya me voy. Sí Está bien. Cuando reconsideres regresas, conmigo tendrías todo.

Sí está bien hasta luego… Y salgo….

Este es otro salón. Aquí hay personas de más. Cruzan y entre cruzan. Todos lo que vamos para allá debemos de quitarnos los pantalones. Me detengo en una mesa rectangular.

Primeramente me quito los pantalones, los calzones me los dejo, me quito los pantalones. Y comienzo a seguir a todos.

Todos van igual…

No sé porque debo de regresar. Me doy vuelta y al llegar a mis pantalones veo que un tipo está metiendo la mano y saca un billete de cien pesos que llevo consigo. Le toma la mano y le pregunto que porque me está robando? El sujeto tartamudea , le tiemblan las piernas y se va corriendo.

Meto el billete en mi bolsillo, doblo el pantalón y me regreso para incorporarme a los encuerados y encueradas que van pá allá.


Llegamos a un sitio en donde hay fuentes y pájaros que trinan. Nos sentamos en rueda y comenzamos a cantar. Una mujer de tetas grandes me pregunta que sí yo me sé alguna canción?

Sí me sé algunas.

La mujer me pregunta mi nombre. Le digo que me llamo Alfredo.

La mujer se queda pensativa y dice Alfredo Alfredo Alfredo me gusta.!

Cuando terminamos de cantar la multitud se levanta, todos se dirigen a la mesa larga para vestirse. Yo hago lo mismo.

Al ir acercándome de nuevo veo a un panista que antes era decente, este mete discretamente la mano en mi bolsillo para extraer mis cien pesos. Le tomo de la mano y le detengo. Le digo que le voy a llevar ante la justicias. Este se sonríe, lo pepeno de la corbata, y sigue sonriendo.

En verdad eres cínico ¡ que no te dá pena alguna robar?.

Lo jalo y lo llevo con la autoridad. Una vez ahí les explico que este panista lo encontré robando mi billete de cien, el policía saca una etiqueta redonda con unos datos, se los coloca en la palma de la mano al ladrón, saca unas esposas y se lo lleva. El panista me mira como diciendo me las vas a pagar ¡.


Regreso a la mesa. Al subir por unas escalera bien diseñada veo a Adriana Rivera que me dice que tenga cuidad y que no vaya a pisar a los ratoncitos.

A cuales ratoncitos te refieres Adriana?

A esos que están allá. Me detengo.

En uno de los escalones hay una niña, ella cuida con ternura de mamá a unos siete ratoncitos que acaban de nacer. Los ratones son güeros, apenas ven.


Le digo a Adriana que tengo que llegar porque va a comenzar la función en blanco y negro. Subo rápido, llego a la mesa pero no encuentro mis pantalones, pienso rápido, me quito los calzones y la camisa por completo solo me dejo el chipiturco que me regalo mi mamá, comienzo a correr .

Jadeando llego a la función. Un presentador que parece gitano o búlgaro anuncia la presentación de un cantante.



Por una escalerilla de caracol en formación viene varios músicos, unos traen trompetas, otros tambores, otros platillos, otros guitarras, otros acordeones. En la cabeza del grupo va el cantante principal este toca en trombón. Caminan de forma marcial, entre todos interpretan La fiesta canción que hizo popular Serrat a comienzo de los años setenta.

Eso fue todo. Mañana le sigo.. Si es posible.. quedo de ustedes Alfredo.



Original de Alfredo Arrieta
Para el pueblodetierra
Nec spe, nec metu
25 de Noviembre de 2014.
Estados Unidos Méxicanos.




lunes, 24 de noviembre de 2014

el tren

Medidor de luz, edificio rojo, y mucha agua.

Medidor de luz, edificio rojo, y mucha agua.

































Tal parece que ahora soy el dueño de esta casa. Es una casa antigua, la puerta es de dos hojas, con figuras griegas en relieve .

Un hombre se detiene mira un medidor de corriente.

Se asoma y me pregunta que sí yo soy el dueño del medidor?. No , Yo acabo de llegar a este sueño.

Pero la casa es de usted?

Parece que sí, lo investigaré a fondo.

El hombre con su bigote ralo y gorra de beisbolista anota algo en su libreta. Una vez que terminó la cierra y se marcha.

Me quedo pensando y salgo a ver.

El medidor de luz ya no esta.

Tengo que buscar al señor que me vendió esta casa.

Salgo.


Voy a una colonia que está asentada en una barranca. Las casas parece que se van a caer.

Hay un edificio rojo, es de un rojo intenso. Que mal gusto tiene el que pinto este sitio. Le hubiera puesto colores más tenues, delicados que no dañen la vista..

Subo por unas escaleras de ladrillo gastado.

Toco en la puerta número cinco.

Abren.

Es una señora de lentes gruesos y pelo blanco. Le pregunto por el señor que me vendió la casa de allá abajo.

Ella dice con voz cansada Jorge te hablan…

Y sale el tal Jorge.

Ah es usted?

Sí. Con este asunto.

Hace un rato llegó un señor de bigotito ralo y se llevo el medidor de luz. Ah que caray!

Entonces yo no tuve más remedio que irle a decir al otro, al que le rento que le voy a cobrar doble.

Se queda pensativo y me dice: y sí compramos un medidor usado?

Pués no sé, quién lo vende?

Déjeme le investigo y se lo llevo de emergencia..

Está bien.

No quiero terminar el sueño en la oscuridad plena.

La mujer me dice que no le hable tan golpeado a su esposo.

Es mi voz señora mía, así hablo.

Salgo.

Hay una calle que termina en curva, la calle tiene árboles y muchas hierbas. Está lloviendo con intensidad, no hay lugar por dónde bajar, no tengo otra que mojarme los zapatos. Meto los pies y comienzo mi andar.



Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra
Nec spe, nec metu
24 de Noviembre de 2014.
Estados Unidos Mexicanos.




domingo, 23 de noviembre de 2014

el de sicuicho

el garabato

Ciudad iluminada, Insurgentes Metrobús, El jefe de la Naval y sus artefactos,Casa de adobe, mujer enferma, hombre acostado, cantante que no gusta a nadie.

Ciudad iluminada, Insurgentes Metrobús, El jefe de la Naval y sus artefactos,Casa de adobe, mujer enferma, hombre acostado, cantante que no gusta a nadie.












Usted sube una escalinata, al llegar descubrirá una ciudad moderna, ultra moderna. No es la Pachuca que conoció. Ahora tiene un diseño nuevo. Va contándo los escalones, ah, esa costumbre de siempre de no desperdiciar el tiempo porque no veo la utilidad de tal cosa. Al llegar a la primera plataforma de la escalinata, lo primero que mira es la gran ciudad. Es una ciudad de alta tecnología. Los edificios monumentales que son capaces de soportar a más de cien mil personas cómodamente sentadas.

Estos, los edificios lanzan luces de colores, colores rosas, naranjas, violetas, blancas, luces que titilan, arco íris. Que ciudad tan impresionante.

Se sienta, quiere estar un rato más antes que estas imágenes se diluyan en el sueño que sigue….

Ahora viene de Norte a sur. Debe usar el Metrobús, transporte que por cierto odia. La gente viaja apachurrada como sí fueran cerdos, mal diseño, siempre va atestado . No es de Dios. La gente viaja apachurrada como sí fueran cerdos, mal diseño, siempre va atestado . No es de Dios.

Al ver el camión repleto decide que mejor se va a pie. Así sirve que va mirándo los aparadores y sirve que también se puede comer a la gente que pasa.

Una voz en off les dice a usted y a un niño que accionen unos botones y unas palancas de estos artefactos que están depositados en el suelo. Los artefactos son largos, tienen pantallas largas. El niño comienza a mover los botones, lo hace con tal maestría que usted se siente inepto.

Ahora son botones y palancas, usted jugaba con huesitos de chabacano , tacones, monedas, botes, y carritos de plástico.

La voz en off les dice que lo hicieron muy bien que pasaron con diez la prueba. Les informa también que el jefe de la Naval les entregará en breve un diploma.

Usted deja al niño y busca una casa de adobe. La casa huele a pinacates, las paredes de esta casas están pintadas con cal y las paredes son de adobe,.

En una de las recámaras duerme un hijo suyo, la cama da a una ventana, la ventana tiene óxido, nadie la ha pintado en años. Toma la cama por un extremo y la mueve, quiere colocárla del otro lado, la cama está pegada al suelo, se sube al colchón y mira por la ventana. Hay otra cama. Una mujer anciana lo mira y le saluda. La mujer está enferma, usted piensa que ella de este sueño no pasa, a lo mejor tiene cáncer o está enferma de hepatitis, quién sabe?

Como no puede mover la cama decide dejarla en su lugar,tiende la cama. Usted recuerda que su abuelo el general no se acostaba nunca en una cama con las sábanas mal tendidas. Su abuela tenía incluso que pasar la mano sobre la sábana blanca para quitarle las líneas posibles que fueran quedando. Que abuelo tan delicado.

Después que dejó la cama más que impecable decide salir. Busca un pasillo que está en la planta baja. Al salir ve que un muchacho de pelo chino está dormido en un sofá.

El sofá es la cama de otra hija. Usted le pregunta al muchacho que es lo que hace dormido en el sofá de su hija? El joven se levanta de súbito, tiene en las manos dos gatos blancos, los blancos se le pepenan en el pecho, el joven sale de la casa de adobe.

Usted lo persigue, quiere que le dé el santo y seña, el joven se detiene en una esquina de Insurgentes, le pregunta de nuevo. El joven le dice que no tiene porque informarle nada. Los gatos tienen los ojos rojos. Le dice que buscará un policía. A dos metros hay uno. Usted le explica al genízaro lo que sucede. El policía le escucha. Después le dá por respuesta que así son los muchachos de hoy en día.

Como ve que el policía no hace nada que le resuelva usted le dice al muchacho de pelo chino con los gatos blancos que le demandará.

Por mí puedes hacer lo que mejor te convenga le dice el insolente.

Suelta a los gatos, y los gatos corren con las colas levantadas.

Sale.

Hay un camión estacionado. Un hombre gordo se le acerca. Le pregunta que en donde deja los colchones?

Cuales colchones le pregunta?

Estos que traigo en mi camión.

Son para mí?

Si son cinco colchones.

Pero yo no he comprado ninguno.

El obeso saca un papel. Se lo muestra.

Es usted Alfredo?

Sí.

Entonces estos son sus colchones.

Comienza a bajarlos.

Los deja recargados en una pared.

Se sube a su camión, enciende el motor y se aleja.

Usted mira los colchones, Toma uno por el extremo, se gira y se lo coloca en la espalda.


El colchón está pesado, comienza a dar pasos lentos, parece Pípila, sube por la escalinata, pasa por el pasillo, el muchacho de los gatos blancos está dormido de nuevo en el sofá. Entra a la recámara de su hijo, coloca el colchón, se sube en este, mira por la ventana que nadie ha pintado, la mujer con cáncer u hepatitis ya no está.

Se abre la puerta, entra una mujer de rostros horrible, le pregunta en donde está la anciana enferma. Esta le dice que murió hace unas horas y ya se la llevaron al panteón.

Usted le dice a la mujer horrible que le sobran algunos colchones que sí no quiere uno.

La mujer le responde que no que ella está acostumbrada a su petate.

Ahora va de nuevo por Insurgentes. Pasan dos mujeres españolas, ellas miran un cartel de un cantante. Una le pregunta a otra que sí le gusta como canta este cuate.

Le dice que no, que cada que le escucha por la radio se le afigura que el que canta es un borrego..

Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra
Nec spe, nec metu
23 de Abril de 2014.
Estados Unidos Mexicanos.





sábado, 22 de noviembre de 2014

Puente peatonal en Periférico y Anton van Dyck,edificio por colapsarse.

Puente peatonal en Periférico y Anton van Dyck,edificio por colapsarse.






































Está cayendo la tarde. Camino con el interés de buscar una dirección. Espero que pasen los raudos automóviles. Después del tercero me animo y cruzo. Comienzo a subir los setenta y dos escalones. Situado en la plataforma larga la observo, ojalá que este puente no se mueva como muchos que existen en la ciudad.


En el otro extremo hay un hombre con el tipo de padrote de la Delegación Cuauthémoc,lleva gabardina y lentes oscuros para que nadie puede detectar la turbiedad de su mirada.

Sigo en mi camino.

El hombre me descubre y camina hacia mí, me dice que son veinte pesos y me entrega y me entrega un boleto.

Le pregunto que sí los veinte pesos son para poder pasar?

No ¡

que no la quieres ver?

A quién?

Pus a quíen va a ser?

A la fría?

Ya la conozco le respondo.

Pero no así como yo se la voy a presentar.

Está bien señor. Saco los veinte pesos y se los entrego.

El hombre se hace a un lado dando un salto.

La fría se encuentra en cuatro patas, tiene el cabello largo y el rostro pintarrajeado.

Me mira como sí no me conociera y me pregunta:

Quieres meterme los dedos?

Los dedos?

Así tan de repente?

En donde fría?

Pués ya sabes !

Que ya no me reconoces?

Sí pero ahora estoy en trance.

Abre y cierra los ojos...

Por veinte pesos te puedo meter los dedos?

Sí hoy estoy de oferta y los sábados es al dos por uno..

Dicho esto me inclino. La fría solo me dice ay ay ligeramente.

Me vuelve a ver y me dice:

Ahora chupatelos!

Tanto así fría?

No se que hacer.

Si no lo haces me voy a enojar.

Su rostro me dice todo, no quiero que se moleste, total hago de cuenta que me estoy chupándo un pirulí.




Bajo los escalones, saco un papel en donde escribí el número 671. Busco una casa. Camino hacia el norte y descubro que la numeración viene bajando. Creo que ya la regué. Me giro, ahora voy rumbo al sur.

Llego al número.

Aquí todavía es Mixcoac. Toco y espero. Sale una mujer obrera, parece que aquí fabrican cigarros. Huele mucho a tabaco. Le pregunto que sí ahí es el número 671. Ella me dice que sí. Le doy las gracias y me voy.



Camino por el viejo Polanco. Veo un enorme edificio que está por caerse. Cálculo que este edificio caerá en dirección a Mariano Escobedo.

Un señor que tiene una mesita de tres patas vende unos panecillos. Me acerco y le pregunto que sí no tiene miedo de que el edificio se caiga y lo lastime? .

No Este edificio caerá del lado de la fuente, no de Mariano Escobedo.

Y como sabe usted eso le pregunte?

Porque yo tengo estudios avanzados en vitivinícolas.

Apenas ha dicho esto la edificación se derrumba en el mismo sitio.

Ya ve, ni usted ni yo..




Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
Nec spe, nec metu
22 de Noviembre de 2014.
Estados Unidos Mexicanos.