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lunes, 29 de septiembre de 2014

Telúrico, fabricándo acero y cemento, hombre fuerte pero joto, forzando una puerta, pedacitos de canciones, camiones carros.



Telúrico,fabricándo acero y cemento,hombre fuerte pero bien joto
forzándo una puerta ,pedacitos de canciones,camiones carros.


























Son las cuatro de la tarde. La tierra comieza amoverse de tal fuerza que pienso que este es uno de los más fuertes movimientos telúricos que he sentido.

En el costado aquél hay una serie de edificios, todos pintados de blanco , algunos con franjas azules, otros con franjas anaranjadas.

El temblor sigue, parece que durará una eternidad. Los edificios frontales van cayendo, se desmoronan como sí fueran una alegría de amaranto.

No queda ninguno en pie.

Me preocupa que el edificio en dónde habito también se caiga. Doblo la vista y lo ubico. El inmueble se estruja, sufre un estremecimiento, de ahí el colapso. Salen las personas de sus habitats con las caras de terror. También veo a uno de mis hermanos cuando tenía veinte años, este se descuelga por uno de los barandales y se deja caer al vacío.

Sale de uno de los departamentos una mujer que hace dos o tres años falleció. Ella grita y corre despavorida, le cae encima una de las lozas y vuelve a morir.

Cada uno de los pisos es aplastado por otro y otro hasta que no queda nada en pie.

Me encuentro en una montaña, es de una especie de arena gris negra. Un hombre con sus casco me dice que esta arena es la materia prima para producir acero y con los residuos fabrican también cemento. Y de quién es esta fortuna ?. Pués de quién va a ser ?

De la gente rica. Hum

Los tesoros de la tierra también son saqueados historia rara, nunca sucede y menos en México que sí la mierda fuera comercializable también se la hubieran robado o encontrado las maneras de venderla. Lo malo es que la mierda nada vale..

Por esa calle viene caminando un hombre que huele a perfume, este porta una camiseta sin mangas que le hace mostrar la musculatura. El problema con este tipo de personas es que por lo regular resultan jotos. Y este tiene cara de no ser diferente.

Veo que un hombre joven está forzando una puerta. Me acerco con el sigilo de los gatos. Lo empujo, la puerta se abre. El hombre trae un cuchillo, comenzamos a pelear, este joven no sabe que yo tengo más mañas y lo doblego. Le quito el cuchillo y le pregunto porque quería robar esta casa?. Es que aquí vive un hombre muy rico.

Ah ¿ sí quién?

El dueño del acero. Me responde.

Como crees tú que en esta pocilga va a vivir el hombre del acero. Si eso es lo que me dijeron, lo que sé.

En eso se abre la puerta y entra un anciano muy parecido a Bill Clinton , pero que no es Bill Clinton, este es Irlándes. con su pelo cano y la nariz roja roja. Es verdad , es el hombre del acero. Dicho esto le arrojó el cuchillo al hombre joven y le digo. Para algo te ha de servir. Y me voy.

Traigo en la tatema un sinfín de temas musicales. Toda la vida he cantado y en los sueño no tenía porque no serlo.

Estoy sentado tomándome una copa. Enfrente de un aparato que cubre toda la pared, nos vá mostrando un mundo de canciones.

En esta pantalla van apareciendo pedacitos de frases y de canciones en todos los idiomas posibles. Por lo que escucho y leo, descubro que no soy el dueño de la verdad y muchas de las letras y canciones que van apareciendo no las conozco. Una mujer de pelo recortado y con rostro de mamona intenta ponerme a prueba. Me pregunta: A ver Alfredo esa que está saliendo como se llama?. Esa?

Sí esa..

Está bien fácil. Sin responderle comienzo a decir:

Oh Mamy, oh mamy, mamy blue, oh mamy blue.
Oh Mamy, oh mamy, mamy blue, oh mamy blue.

Yo puedo ser tu hijo olvidado
el que se alejó un veintiuno…
es triste encontrarme en casa - ¡oh ma!
Si pudiera coger tu mano
Y decir: “lo siento, soy yo”
Estoy seguro que realmente entenderías - ¡oh ma! ¿dónde estás ahora?

Oh Mamy, oh mamy, mamy blue, oh mamy blue.
Oh Mamy, oh mamy, mamy blue, oh mamy blue.


La casa que compartimos en la colina
luce sin vida, pero sigue en pie.
Y los recuerdos de mi niñez
Llenan mi mente - oh mamy, mamy, mamy.
He visto lo suficiente de “otras luces”,
de días agotadores, de noches solitarias…
Y ahora sin ti a mi lado
Estoy perdido - ¿cómo puedo sobrevivir?

Oh Mamy, oh mamy, mamy blue, oh mamy blue.
Oh Mamy, oh mamy, mamy blue, oh mamy blue.
Oh Mamy, oh mamy, mamy blue, oh mamy blue.
Oh Mamy, oh mamy, mamy blue, oh mamy blue.

Nadie que me cuide,
que me ame, que tenga tiempo para mí…

Las paredes miran silenciosas mi rostro, oh ma!
…que muerto esta nuestro hogar…
El cielo está oscuro, el viento encrudece
…Y ahora que sé lo que he perdido
esta casa no es un hogar del todo…
Me marcho, el futuro parece tan pequeño.

Oh Mamy, oh mamy, mamy blue, oh mamy blue.
Oh Mamy, oh mamy, mamy blue, oh mamy blue.
Oh Mamy, oh mamy, mamy blue, oh mamy blue.
Oh Mamy, oh mamy, mamy blue, oh mamy blue.

Huy Alfredo sí cantas como negroo ¡



Ah! Pensé que esa no te la ibas a saber.. Para serte sincero es la única de todas las que han salido que me sé a la perfección…

La música sigue.

Este camión chato y con frenos de aire se está echando en reversa. Al hacerlo va golpeando todos los carros que se encuentra estacionados..
Un auto Impala pintado de negro intenta evitarlo pero también es arrastrado por la enorme fuerza del camión.

Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra
Nec spe, nec metu
29 de Se´ptiembre de 2014.
Estados Unidos Mexicanos.




domingo, 28 de septiembre de 2014

Cantando una canción de España, un amigo preocupado por saber de qué vivo, comprándo vestidos finos a una niña rubia que es mi hija, camarones y Ana María.

Cantando una canción de España, un amigo preocupado por saber de qué vivo, comprándo vestidos finos a una niña rubia que es mi hija, camarones y Ana María.





















En una de esas tardes plácidas en donde el sol se va ocultando me encuentro en una habitación pintada de blanco. Sin que nadie me lo pida o me indique tomo la guitarra y canto una canción de España. Lo hago con tal habilidad que los cuatro ojos que me contemplan se quedan asombrados. Oiga señor me dijo la entusiasmada. Esa canción tan bonita es de usted?. Sí y también es tuya.

Después de que la he cantado descubro que han puesto los aparatos a grabar. Un señor cara de chino entra a la habitación y me dice: Señol Alfredo ya está la grabación, sí quiere ir usted para que vea como quedó?

Cual grabación le pregunto al chino.

La suya señol Alfredo.

Dicho esto salgo para ver el apararto. Es un aparato del tamaño de una pared con múltiples foquitos que se encienden y se apagan constantemente.

Aprieto un indicador y casi de inmediato veo un anuncio de jabón. Más adelante salgo yo cantándo la canción de España.


Que le palece señol Alfredo?

Que me parece que?

Le gusta?

No estuvo mal.

Pués mile señol Alfredo ya salió usted en los periódicos.

Ah sí?

Y qué dicen los periódicos?

Que les palece que usted canta con sincelida.

Nomás esos dicen?

Si nomás, pelo pala qué quiele más?

Con sel sincelo basta no señol Alfredo?



Entra a mi casa mi amigo Cuauthémoc.

Se sirve un vaso con agua y me dice que está muy preocupado por saber de qué vivo. Que sí tengo algún ingreso.


Pués no que quejo, han pasado tantos años desde que los mandé a la chingada y ya me miras sigo en este mundo cruel.

Acto seguido saca unas chinches de colores, chinches grandes y redondas. Las clava sobre un petate que yo mismo puse en la pared. Y porqué clavaste un petate en la pared en lugar de colocarlo en el suelo para dormir?
No sé Cuauthémoc fue una idea, nada más..

Tocan a la puerta.

Le digo a Cuauthémoc que me espere. Doy siete pasos que son los justos para llegar. Abro y me encuentro con una niña de cinco años. Es una niña rubia con dos trencitas,y dos listoncitos.
Dice mi mamá que por favor me lleves a comprar vestidos a la tienda. La niña me entrega una tarjetita. La leo:

“ Esta niña es tu hija cabrón y es hija mía!.

Como veo que nunca te preocupas por ella, pués te la mando. Cómprale ropa y si puedes zapatos. No seas un hombre desobligado ¡

Después del regaño merecido o no. Regreso con Cuauthémoc. . Le digo que tengo que salir al centro para comprarle ropa a la nena.


Es tu hija?

Sí eso dicen.

Y como no va a ser sí tiene toda tu cara.

Bueno pués.

Salimos..

Cuauthémoc se va por su lado y yo camino con mi niña.

Entramos a una tienda para chiquilines.
Le pregunto a la dependienta que necesitamos unos vestiditos en todos los tonos y colores.

La dependienta nos muestra muchos, mi niña se los prueba, le compro siete. Los vestidos son primorosos.

Al salir, veo un carro estacionando. Es su mamá, la guera. La niña corre hasta ella y le dice: Mira mamá, mi papá me compro siete vestidos y unos zapatos de charol que brillan con el chispazo del sol ¡.

Sí está bien, anda súbete.

Mi niña se sube , la mamá mete velocidad y me grita: Hasta luego ¡..

Hay tres bancos altos. Bancos de fierro cromado. Enfrente de nosotros una gran charola con enormes camarones.

Me dicen los dos que me acompañan que se les antojan. Si que más quisiera pero no tengo dinero que pueda comprar esas delicias del mar.

Ana María me dice que no me preocupe que ella trae. Si ya sé que tú traes pero el caso es que no acompleto y le muestro cinco billetes de veinte pesos. Vamos a comer me dicen.

Ana María mete las manos a la charola y agarra los que puede. Se los mete a la boca y come.

Espérate Ana, no seas tan tragona, te vas a empachar. Ana no me hace caso y sigue y sigue.

Nosotros somos más moderados y comemos poco, despacio, para degustar.

Un mesero nos lleva una botella con vino. Es de la Rioja nos dice. Luego nos sirve en unas copas. Ana María toma la botella y se la empina. En diez minutos está borracha. La mujer borracha de ojos azules.. Me dijo el otro que me acompañaba.





Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
Nec spe, nec metu
28 de Septiembre de 2014.
Estados Unidos Mexicanos.