jueves, 14 de mayo de 2015

Hombre en carnicería que me ofrece un hueso de vaca, casa con alero, árbol de calcetines, grupo de rock de Noruega.

Hombre en carnicería que me ofrece un hueso de vaca, casa con alero, árbol de calcetines, grupo de rock de Noruega.





























Me encuentro en un tumulto. Todos estos quieren entrar a la carnicería. En este sitio también venden pescado. Lo puedo oler. Snif snif.

Un hombre me toca el hombro y me dice: Apurate Alfredo vente conmigo¡

Como puedo paso entre todas estas personas. Deberían de volverse vegetarianos. Sus ansias y ganas por comer carne roja son como de lobos.

El hombre se mete por la parte del mostrador. Lleva una bata blanca manchada de sangre reciente.

Me muestra un enorme hueso. El hueso todavía lleva pellejos rojos. Me grita para que lo escuche en este descontrolado murmullo.

Está bien este hueso Alfredo?

Si le digo meneándo la cabeza.

Dicho esto el hombre coloca el hueso en una cortadora y lo hace pedazos.

Luego lo mete en una bolsa y me lo entrega.

Ahora vente por acá.

Cruzo evitándoles, una mujer me dice que porqué a ella no le vendieron primero?

Sí yo llegué antes?

No sé señora. Eso es cosa de la dueña. Yo no sé.

La dueña se llama Pilar. Ella vende pescado y carne desde hace muchos años. Yo no sé como no se cansa.

Debe de ser la necesidad…

Llegamos a un patio. De reojo puedo ver una casa a lo largo que tiene dos alerones. Como esas casas que construían en el siglo pasado.

El señor que me dio los huesos de vaca me pregunta que sí recuerdo este lugar?

Sí claro¡

Yo jugaba aquí de niño. Mi madre nos permitía que estuviéramos por aquí. Y le señale el sitio. Sacábamos canicas, hacíamos un cuadrito y jugábamos.

Afuera estaban todos los peligros le dije.

Luego me asomé a los sórdidos lupanares de la colonia Morelos.

Ahora voy manejando un carro gris acero. Es un carro Dodge de los años cincuenta. En este sueño me veo joven como de treinta años. De lado derecho hay una regadera. Una mujer se baña. Le miro discretamente la tetas . Las tetas tienen su poder. Ahí comenzó todo. Sale uno al mundo y luego luego se aparece el hambre. Las tetas de la mamá son el refugio de uno. Luego se extravía esto o la mamá se muere y se queda la persona más sola que la una.

La mujer que se está bañando asoma la cabeza por una ventana me dice que le traiga unos calcetines cortos. Siempre he tenido mis aversiones por estos calcetines. Creo que les falta un cacho.
Le pregunto a la desnuda que en donde están . Ella me dice que los tome del árbol

Me bajo del Dodge.

Hay un árbol parecido a un pino. Tiene la forma de un pino. Este es un árbol que por frutos dá calcetines.

Tomo un par.

Voy con la mujer. La mujer al verlos me dice que esos nó¡

Que esos todavía no están maduros.

Esto es una ilusión que?

lo digo porque todo es en blanco y negro.

Sobre una escenografía de trapos con flores hay un grupo de güeros y una mujer de pelo largo y blondo.

Ellos son un grupo de rock de Noruega. En la vida real estos no existieron nunca. Pero aquí los puedo ver incluso vestidos con camisas como las que se ponía Scott McKenzie cuando cantaba San Francisco en 1967.
Los noruegos cantan una canción que fue éxito en los sueños de todos.


Los escucho. Ya conocía la obra. Eran buenos estos cuates. Lo malo es que nunca existieron.




Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
Nec spe, nec metu
14 de Mayo de 2015.
Estados Unidos Mexicanos.