sábado, 5 de julio de 2014

Piedras resbalosas, canciones y poemas.

Piedras resbalosas, canciones y poemas.


























Intento en esta noche de viernes subir por este cerro pequeño. Aunque es pequeño no deja de ser peligroso. Hay una infinidad de piedras cubiertas de musgo. Se siente además una húmedad por todo el lugar. Otro de los inconvenientes es que llevo unos zapatos tenis que se rebalan a pesar de que en la publicidad dicen que son los mejores zapatos que hay en el mercado. Eso me pasa por caer en publicidades engañosas pero tampoco voy a ir a la PROFECO a poner mi queja, esté trámite es un cansacio. Además de que la susodicha institución ha venido a menos.

Quiero llegar cuanto antes a la cumbre del cerro. Parece que sí lo voy a lograr.

Hay también una zona estrecha. Entro veo a un muchacho que ya falleció y que se apellidaba Sadel. Me dice que una de las claves para salir del sitio es que debo de cantar una canción. Ah pués eso es fácil para mí. Se abre una ventana, se asoma un gordo y nos dice a los dos que él musicalizó un poema de Neruda. Acto seguido nos canta la canción. Le quedó bien pero no es cosa del otro mundo.
Quiero abrir esa puerta. Tomo la manija pero está trabada. Me recargo y nada. Le doy un empujón ya la puerta cede. Parece que la rompí.

Es un amplio interior. Veo una lámina de alumnio. Alguien la colocó en medio de este cuarto. Sobre la lámina hay una enorme tortuga . La tortuga está boca abajo. Mueve la cabeza como intentando enderezarse. Quiero ayudarla, la tortuga pesa como 200 kilogramos. Si llegara a alcanzarme con su boca seguro que me arranca un cacho. No quiero verme en hospitales solicitando ayuda para que me reimplanten mi mano.

Entra una mujer, la mujer lleva un palo de escoba. Le digo que me lo preste. La mujer accede y me acompaña. Coloco el palo debajo de la tortuga, la tortuga se mueve mucho. Espero el momento adecuado. Necesito hacer palanca. Pongo un zapato viejo que me acabo de encontrar, el zapato no me sirve, necesito algo más. La mujer me dice que ella tiene una caja de madera. Pués que esperas vé por ella. La tortuga se puede ahogar. Quién sabe me dice. Las tortugas tendrán pulmones como nosotros?. No sé. Creo que sí. Sí no como respiran. La mujer sale, me deja el palo de escoba. Espero unos minutos. Tal vez cinco. Regresa la mujer. Me dice que se tardó porque no encontraba las llaves de la vitrina. Veo la caja. Creo que sí nos servirá. Coloco la caja a un lado de la tortuga. Después hago palanca con el palo de escoba. El palo cede y se rompe.

Le digo a la mujer que nuestros intentos han sido en vano. Tocan a la puerta.Se asoma un payaso. Nos pregunta que sí ya se puede llevar a su tortuga. Sí. Pero no se puede enderezar.
Ah. Lo que sucede es que a ella le gusta estar con las patas pá arriba. Pega un chiflido, la tortuga escucha, se da un giro y se pone en cuatro. La mujer y yo pensamos lo mismo. Tanto esfuerzo para que esta con un chiflido..


Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra
Nec spe, nec metu
5 de julio de 2014.
Estados Unidos Méxicanos.