martes, 20 de enero de 2015

Por las colonias del ex vaso de Texcoco, celular ,gigantes.

Por las colonias del ex vaso de Texcoco, gigantes.



































Subo a un camión del año de la canica.

Es de esos camiones que circularon a todas las colonias terregosas del ex vaso de Texcoco.

Eran una camiones espantosos, incómodos, pero eran los únicos.

Estaban pintados de color crema intenso con una franja que decía: A. Civil colonias del ex vaso de Texcoco .

Es de tarde, casi noche. Avanzamos por la Calzada Ignacio Zaragoza. Esta Calzada siempre se me hizo de lo más horrible¡. Sin chiste.

De pronto otro camión se mete a huevo por la derecha. Eso no lo puede permitir un cafre y comienzan los cerrones y por supuesto las mentadas de madre¡

El camión de chofer gandul se mete o introduce por una calle aledaña. La calle es estrecha. Apenas pasa. En el camión en el que voy hace lo mismo. Creo que se van a golpear.

En eso escucho sirenas, y las luces azules y rojas se anuncian intermitentes¡

Suben seis hombre de pelo rapado algo gordos pero fuertes. Buscan con las miradas a no sé quién.

Delante de mí viajan unos que hacen como que se esconden. Los regordetes los miran y arremeten en contra de ellos con sendos palos o garrotes:

Orales hijos de puta ¡ ámonos¡ ¿amonos¡ Orale cabrones¡ bájense¡

Los sujetan de las greñas y los bajan con la más grande de las brutalidades.

En total eran nueve las personas a las que iban a buscar.

Ojalá que no se le ocurra al gordo rapado confundirme y la tome en contra mía. Porque de hacerlo las peras se pondrán a veinticinco.

No lo hace. Mira a todos menos a mí. Se bajan se trepan a las patrullas y se van.

La pelea de los dos cafres se queda en el olvido…

Un individuo de cierto talante vulgar se acerca a mí y arrebata mi celular.A pesar de que es un objeto personal al sujeto no le interesa. Lo toma y va a sentarse a una silla que encuentra.

La fría se percata y sin más va con el individuo y también se lo arrebata. No sín antes darle una buena regañada¡

La fría acude conmigo y me dice en voz baja: seas pendejo Alfredo¡. Si te dejas estos te tragan¡.

Yo como soy bien portado no digo nada. Me conformo con que mi teléfono haya vuelto.

Me dicen que debo de salir de este lugar. Levanto a un niño, lo subo en mis hombros. Las lámparas nos llegan a la mitad de la cintura. El niño me pregunta sí esta casa es muy chiquita?

No. La casa es de tamaño normal. Lo que sucede es que nosotros somos gigantes…



Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
Nec spe, nec metu
20 de enero de 2015.
Estados Unidos Mexicanos.