sábado, 6 de junio de 2015

Cubano que quiere vender chácharas, la boda de mi mamá, carros azules, edificio rojo, camión chato.

Cubano que quiere vender chácharas, la boda de mi mamá, carros azules, edificio rojo, camión chato.























Entro a este edificio está pintado de rojo. Es un edificio grande.

Paso sin preguntar.

Puedo ver claramente a cada una de las personas que habitan este lugar. Son habitantes de un panal. Todos está frustrados, todos están deprimidos, todos están pobres.

Un cubano con toda la cara de Mantequilla Nápoles me dice animado que quiere meterse en un negocio ahora que todos están jodidos y hambrientos.

Y cual es este negocio le pregunto?

Se trata de vender pasteles de tres o cuatro kilos que llevaran más grasa que nada.

Al fin y al cabo que todos ya están bien gordos. Ni les afectará que yo les venda de estos pasteles.

Pues sí ese es tu empeño manos a la obra.

Pues vámos a comenzar me dice.

Nos dirigimos a una cocina. Sobre la mesa hay una enorme bola de mantequilla. La bato,y la bato.

Si hay algo que no soporto es ensuciarme las manos.

Por eso nunca quise ser mecánico José Angel.

Porque chico?

por no tener las manos llenas de grasa.

Le digo al cubano que esto no es para mí . Que busque a otro.

Salgo.

Esta es una casa que todavía no la terminan. Le faltan muchos acabados.

Parece que habrá fiesta.

Veo que mi mamá viene vestida de gala. Viene acompañada de Juan.

Mi mamá trae un velo blanco.

Hay un altar.

Mi mamá me dice al oído que parece que le van a dar una sorpresa y que los van a casar.

En serio?

Sí.

Que te parece Alfredo?

Pués como te dije mamá cuando tenía once años. Como quieras. Sí ese es tu deseo pués cásate con quién quieras.

Las personas se van acercando. La ceremonia va a empezar.

Una voz surge y dice a gritos que necesita del apoyo del INFONAVIT para que esta pareja tenga una casa. Así que les solicita un crédito.

Dicho esto de entre la multitud sale una pareja que se va a casar. Son otros que no conocía.

Suben tres escalones. Mi mamá y su futuro se hacen a un lado. Mi mamá pone cara de decepcionada.

Voy con Eduardo. Estamos intentando cruzar Mariano Escobedo con rumbo a Reforma.

Vamos en un carro azul . El vehículo parece tanque. Vamos muy comodos. Los asientos son de piel.

Delante de nosotros va una señora con dos niñas.

Mi primo enfrascado en la charla le da un leve golpe al carro de adelante. Esto basto para que la señora se bajara y comenzara a caminar sujetando a las dos niñas.

Eduardo baja para preguntarle a la mujer sí le paso algo?

La mujer no se detiene. Alcanzo a ver que ella tiene un lunar negro.

Nunca se detiene. Nunca quiso aclarar nada.

Allá viene el camión chato¡

Ojala que vaya por donde yo voy¡

Son las siete de la noche.

Alzo la mano para que se detenga. Se para justo enfrente de mí.

Subo.

Al intentar pagarle se me cae al suelo una moneda de veinte centavos.

Lo levanto.

El chofer es un señor calvo, apenas tiene pelos canos por detrás de la nuca.

Me siento.

Por suerte el camión chato va por el rumbo de Ejército Nacional.

Debo de bajarme en la estatua del soldado.


Original de Alfredo Arrieta.


Nec spe, nec metu
6 de Junio de 2015.
Para elpueblodetierra.
Estados Unidos Mexicanos.