miércoles, 8 de octubre de 2014

Mujer sin ropa, robo de mi reloj, almohada con alfileres.

Mujer sin ropa, robo de mi reloj, almohada con alfileres.

























Escucho la voz de una mujer que me llama. Miro para dónde escucho. Es una mujer desnuda. Las manos no le alcanzan para taparse todo. Y que haces tú en la calle encuerada le pregunto?

No lo sé. Estaba tomándo café con mis amigas y al salir algo succionó mi ropa y cuando quise regresarme la puerta se cerró detrás de mí.

Como la canción?

Cual canción?

La de la puerta se cerro.

Espérame. No te muevas. Ahora regreso.

Camine hasta la cafetería. Moví la puerta sí se atoraba pero para mi fuerza hercúlea no hay impedimentos.
Entre.
Busque de inmediato al gerente. Me señalaron a uno que tenía un grano en la nariz.

Oiga hace un rato estaba aquí una mujer tomándo un café con sus amigas. Resulta que al salir una cosa no sabe qué le succionó la ropa y la dejó encuerada en plena calle.

Sí es una máquina que está diseñada para eso. Pero no se preocupe usted la máquina sólo le quita la ropa a las mujeres.

No el caso no es sí la máquina le quita la ropa a las mujeres o a los señores. El caso es porque tal atrevimiento?

Son órdenes que yo recibo de mi jefe. Eso me dijo.

Pero mire sí le urge tanto la ropa yo se la puedo regresar.

Sí está bien.

Le acompañe a una bodega. Al entrar ví que había una enorme montaña de ropa de todos tipos y colores.

Me dejó y comencé a buscar una que fuera de su talla.

Arrojé ropa por aquí y arrojé ropa por allá.

Al cabo de un rato me encontré unos calzones morados. Creo que estos son de su talla. Ahora debo buscar un sostén que le quede.

Ah bien! Este le quedará. Salí con las dos prendas en la mano y caminé hasta donde le dije a la mujer que me esperara.

Que pasó me preguntó?

Ya le reclamé al gerente. Ah!

La mujer se puso los calzones y el sostén. Después se alejó y me dijo con la mano que luego me marcaba. Eso fue todo.


Voy por esta vereda. Delante de mí van dos individuos. Son las nueve de la noche.

Uno de ellos de bigote ralo y cara de García, se detiene y luego camina hacía mí. Sin decirme nada mete su mano en mi bolsillo. Le pregunto que quiere?

Me dice que le dé dinero?

Sí quieres dinero trabaja ¡

No me dice nada.

Le tomo el brazo y forcejeamos.

Enfrente de nosotros hay una peluquería. Intento meterlo a este sitio. Lo logro. Los que se están cortando el cabello voltean. Les digo a todos que marquen a la policía. Porque este señor es un ladrón.

El peluquero deja la brocha con jabón y me dice que ahora mismo.

Tomo al sujeto por detrás y le sacó una pistola de la cintura. Huy señor ahora sí ya te jodiste. Robar a mano armada son casi ocho años de cárcel. Ya lo sabías?.

No es tanto?.

Si son ocho años. Y mira tú ni me pudiste robar nada, ni siquiera mi reloj.

La patrulla se está tardando le digo al peluquero. Si me dijeron que ya viene.

En esta casa todo se encuentra tirado. Parece que aquí viven puercos en lugar de personas.

Una mujer gitana me dice que ya me tiene lista mi almohada. La mujer es de Yugoeslavia. Le digo que nomás que limpie este librero voy por ella.

Con un trapo húmedo limpio el mueble. Luego coloco los retratos. Hay uno que me gusto especialmente. Ella sabe porque.

Coloco objetos y libros. Aquí está uno que leí hace 20 años. Y no lo he vuelto a abrir. A ver sí algún día de estos retomo su lectura. Este libro habla de unos que son toreros y que siempre andaban muertos de hambre..
Si,
me acuerdo bien del tema.

Dejo el librero. Voy con la gitana.

Y qué me encuentro?

Sobre el suelo veo una almohada. La almohada tiene unos olanes bordados, los olanes son del color del betabel.

La almohada tiene infinidad de alfileres.

Y está está pendeja o qué? Acaso quiere que ponga mi cabeza sobre tanto alfiler?

Y sí se me mete uno por las orejas o por los cachetes?.

Dicen que así le pasó a un señor al que le decían el Bobo. Cuentan que alguna ocasión se le enterró una agua en la palma de la mano. No le dio importancia y la aguja le caminó lento, lento. Le caminó por meses y por años hasta que le llegó al corazón. Ahí se le clavó con más fuerza. El señor Bobo se murió. Ese era su destino. Morir por una aguja.

Llegó la yugoeslava. Le dije que la almohada tenía muchos alfileres y que no me gustaba. La gitana comenzó a carcajearse.

Y de qué te ríes le pregunte?

Es que tú te andas fijándo en una triste almohada sin saber que ya estás lleno de alfileres y de agujas que alguien te clavo.

Y en dónde me las clavó?

Pués en tu muñeco.

Tú estás enfermo Alfredo. Y de la raya nadie pasa..


Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra
Nec spe, nec metu
8 de Octubre de 2014