martes, 7 de octubre de 2014

Los Clinton, paella enorme, mujer morena con dientes de finas perlas.

Los Clinton, paella enorme, mujer morena con dientes de finas perlas.































Ustedes no lo saben pero ahora le cuento.
Anoche, en el sueño de anoche me encontraba sentado en una escalera con barandales. Había mucha luz. Y claro porque era de día.


En esos entraron por la puerta muy sonrientes los esposos Clinton. La Hillary se sentó en el sofá principal que estaba cubierto por una sábana blanca. Ella llevaba una bolsa de plástico. La abrió y me decía en inglés que no sabía como hacerle para tocar este instrumento. Le pedí que me lo mostrara. Lo revisé minuciosamente. Era una especie de brazo de guitarra pero corto. Tenía una cuerdas de tripas de gato. Las cuerdas estaban flojas. Les dije a los dos que primero se tenía que afinar el instrumento. Así que fui apretando con las clavijas. Las clavijas estaba bien duras. Ellos me miraban.

Además les dije que tocar un instrumento musical como estos no son enchiladas. La Hillary hizo una mueca extraña porque o comprendía el significado de enchiladas.

Bueno: las enchiladas son una suerte de tortillas que se rellenan a veces de pollo y otras veces las puedes rellenar con carne. Claro eso sí tú quieres.

Fríes las tortillas a fuego lento pero que no te queden duras. Ah ¡ asentía con la cabeza.

Posteriormente las doblas con cuidado. Debes de tener en cuenta que la carne ya debe de ir en el interior de la tortilla. Luego debes de tener preparada la salsa.

Puede ser de jitomate rojo o de tomates verdes. A los tomates les debes de poner un diente de ajo, esto le dará sabor, le agregas un pelín de sal y su sustancial pimienta. Y la fríes también. Bueno. Después viertes la salsa sobre las tortillas. Le pones cebolla picada y si de tu gusto es le puedes agregar crema.

Ah se me estaba olvidando ¡ Al licuar los tomates le agregas una ramita de epazote. La Hillary tampoco sabía que era el epazote.

Bien.

Cuando terminé de afinar el instrumento se lo entregué a los Clinton. Ellos desdeñaron mi empeño y solo me preguntaban por las enchiladas. Ah las enchiladas?. Véngan los voy a llevar con mi mamá. Ella cocina bien rico. Les van a gustar. Los dos volvieron a sonreír y salimos.

En el patio de la misma casa estaban preparando una paella enorme. Lo curioso es que no la estaban haciendo en una cazueltota. No. La hacían en el suelo. Le dije a Rosa qué miraba que les iba a ayudar a esos señores. Quién quita y aprendo a prepararla. Sí ve y diles que le echen azafrán.

Dicho esto baje al patio y con una pala comencé a darle vueltas al arroz. Uno de los hombres, mulato él me dijo que dejara lo que hacía y que me concretara a quitárle las plumas a la carne de pollo y que luego que terminara me pusiera a lavar los mariscos.

Así lo hice por horas. Pude ver como se cocinaba la paella. Esto debe de alimentar por los menos a unas mil personas. A mí se me hacía agua la boca. Así que le dije al mulato que sí ya podía comer. Este me dijo agarra la que quieras. Nos quedo sabrosa..

Es que este tipo de paella agarra mejor sabor sí la cocinas directamente en el suelo. Debe de ser por tanto microbio.

Tú cómetela Alfredo y deja de estar hablando. ¡

Casi al despertar veo a una mujer morena. Esta se encuentra en algún lugar de México. Tiene unos aparatos con los que habla. Por el otro lado del mundo.

Un afro le dice que sí ella es de las afortunadas de vivir en México?.

Sí vivo en México pero cual afortunada? Aquí todos son problemas.

Tú no te preocupes chica debes de ser felices o por lo menos intentárlo.


Está bien sí tú lo dices.

Veo claramente cuando la mujer hablaba que tenía unos dientes de finas perlas, los dientes le brillaban. Era una mujer trompuda, de labios grandes, pelo negro y medio bonita.


Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
Nec spe, nec metu
7 de Octubre de 2014.
Estados Unidos Méxicanos.