miércoles, 15 de octubre de 2014

Apachurrados en un camión, los Beatles tocando unas guitarritas, figuras de madera, iglesia, teléfono que no sé usar.

Apachurrados en un camión, los Beatles tocando unas guitarritas, figuras de madera, iglesia, teléfono que no sé usar.































Entre tanto movimiento que hace este camión de guajolotes ya me encuentro sacado de mis casillas. Todo le rechina. Se nota que necesita con urgencia una buen mantenimiento. Pero a estos parece no importarles. Sí ya sé que esto cuesta, pero sí no pueden dar un buen servicio o el negocio no les sale entonces pá que se meten de camioneros?

Sube una familia completa. En el asiento largo solo queda un lugar para una persona flaca. Pues el hombre que llega se sienta y se expande como guajolote. Quedo atrapado entre su brazo derecho y una gorda que huela a crema barata.

El humor que me traigo no es de los mejores. Pienso que le voy a cantar las cuarenta a este cuate. Pero no lo hago. Decido que lo mejor es hablar con él. A veces resulta mejor hablar con las personas, sacas más que peleándote con ellos. Le pregunto cualquier cosa que pueda parecer intrascendente pero esto lo uso solo para entablar conversación. Después rompo el hielo. Espero que este guei no sea hermético y quiera hablar.

Al rato ya me está platicando que llevan a un niño a bautizar. Me habla de los trabajos que tuvieron para encontrar el ropón y el gorro feo que siempre le ponen a los nenes.

Incluso me invitan a la ceremonia religiosa. La esposa es de Nayarit. Le comento que mi abuelo materno también era de Tepic.

Las imágenes de mi sueño cambian abruptamente. Ahora camino por una calle en dónde todos los que miro están fabricando muebles y otros objetos de madera.

En una esquina están los cuatro greñudos de Liverpool. Los dos muertos y los dos vivos. Bueno aquí los cuatro están vivos. Ellos hacen una rueda, cada uno trae en sus manos unas guitarritas como esas guitarritas que fabrican en Michoacán y que usan los niños para jugar a que son músicos. Ellos tocan las cuerdas de esas guitarritas mientras Paul o Pablo canta Yesterday. En este sueño nadie sabe quienes son. Una mujer de rebozo saca un billete de a peso y se los deja en un sombrero de bombín que minutos antes traía en la cabeza Jorge.

Dejo a los Beatles y continúo mi camino.

Ahora me encuentro con un establo. En el lugar las vacas los toros y quienes ordeñan a las vacas son de madera. En una esquina de pie y también de sombrero se encuentra Lizbeth Carolina. Ella me dice que sí quiero un vaso de leche que acaban de ordeñar.

Le digo que sí. Ella se acerca a un enorme bote, mete un vaso también de madera, lo llena y me lo entrega. Tómatelo de golpe.

Pero es leche bronca?

Sí que tiene?

Y sí me dá tuberculosis?

No te dá nada, flaco tú tómatela ¡.

Está bien.

Ingiero la leche, me sabe buena. Le digo a Lizbeth que me gustaría llevarme un poco de nata para echarle a los frijoles refritos. Ella gira la cabeza y le dice a una mujer que va pasando que quiero nata. La mujer se mete a una cocina , sale con una bolsa y me dice que la nata está bien fresca.

En el establo puedo ver, muchas figuras. Como les dije todas son de madera. Hay de todo, mariachis de madera de tamaño natural, mujeres de los pueblos de Jalisco, de igual tamaño, caballos en diferentes posturas, unos al galope, otros relinchando. Me llama la atención uno que esta hecho de varias partes. Su cabeza es detenida por alambres, esto hace que la pueda girar. En esta figura no se lucieron. Creo que les quedó burda. El artesano me dice que por lo contrario. Es una figura que tú dices que es burda pero espérate un momento. No le despegues la mirada.

La figura se mueve lenta, le pica los cuartos traseros a un buey y el buen comienza a dar vueltas, esto hace que una rueda gire y se muelan las cañas.

El hombre camina detrás del buey. De pronto de ser de madera se transforma en persona. Ah cabrón ¡ sí es el mismísimo Charles Bronson. Este con sus ojos de asiático me mira pero no me dice nada.

Nos bajamos del camión. Va la familia completa. Subimos por una lomita. Tengo en mis manos un nuevo teléfono. Sale el padre. Creo que es el momento adecuado para tomarle unas fotografías. El teléfono está en un juego. No puedo salir.

Pasan unos niños, les pregunto sí ellos pueden poner el teléfono en el modo de cámara.?

Un niño me dice que sí. Logra salir después de unos rápidos movimientos de dedos. El padre ya se metió a la iglesia. Ni modo. Le voy a tomar fotos a la fachada de la iglesia.

Que linda fachada. En México tenemos tantos tesoros, tantos que nunca acabas de conocerlos todos.

Sale la familia. El señor con el que venía platicando me dice que ya le echaron agua bendita al crío. Si que bien. Si ahora vámonos al mole Alfredo.



Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
Nec spe, nec metu
15 de Octubre de 2104.
Estados Unidos Mexicanos.