sábado, 7 de febrero de 2015

Anillo de diamantes, casa nueva para mí, caballos enormes, distancia , pollos.

Anillo de diamantes, casa nueva para mí, caballos enormes, distancia , pollos.

























Un árabe acaudalado supo de mi cielo hermoso y decidió que a la manera de su estilo de comprar a las mujeres que se la llevaria a Arabia Saudita. Faltaba más…

Solo falta que yo lo permita. Pensé.

De un carro negro, se bajo con señor con turbante y esas extrañas camizotas que usan, será para orearse..

Caminó unos pasos y le dice a Lizbeth Carolina que vino desde lejanos confines para entregarle un obsequio.

Lizbeth abrió la cajita y vió en su interior un anillo de diamantes. La cerró y le dijo al hombre que no deseaba ningún regalo que agradecía el gesto pero que no.

El hombre insistió y le dijo que al jeque no lo desprecia nadie, Pués eso quién sabe le respondió Lizbeth.

Dígale a ese señor que yo soy mexicana y que aquí me quedo. Nada tengo que hacer en Arabia y menos por un pinche regalo.

Como sí no me bastara con los perros babosos de México ahora tengo que luchar con los perros babosos de Arabia.

Yo estaba en la otra acera. Me mira como diciendo vámonos, cruzo la calle y nos vamos…

Que extraño todo esto.

Que esta casa nueva la construyó este señor moreno que según en este sueño es mi papá.

La casa es muy cómoda, pero presiento que nunca viviré en ella. Esta casa como todo se desvanecerá, eso lo sé.

Hay un patio. En el fondo una reja. Un hombre indígena con trenzas muy parecido a un sioux está agarrado de los barrotes. Me acercó. Sin conocerme me dice que para cruzar esa gran distancia debo de irme en un caballo.

Si.

Te gustan los caballos?

Sí señor, me gustan los caballos.

Entonces espera uno.

Vemos una nubareda de polvo. Se acercan jinetes..

Pasan por la reja, nos miran pero no se detienen. Aunque conocen al indígena no le hace caso alguno.

Los caballos son briosos, enormes, de patas fuertes.

Abre la puerta y me dice anda Alfredo subete en uno de ellos.

En cual puede ser?

En el que quieras hay azabaches, blancos y tordillos.

Pasa un caballo negro, de un brinco me monto, lo tomo por las crines, le toco con los pies, el caballo comienza a galopar, y allá voy, por la pradera infinita¡

Es el placer de la libertad….El aire, las flores¡

Después de un gran viaje tengo que regresar.

Estoy en un local donde despluman pollos.

Los pollos están colgados patas arriba.

Los trabajadores los meten en agua caliente y les quitan las plumas.

Y tú que te crees en donde andas?

Fui a hacer un viaje por las praderas..

Por las praderas dices?

Te están esperando los pollos, anda, ponte botas y a trabajar.

Y que encontraste en tu viaje por las llanuras Alfredo?

Me preguntan mientras les voy quitándo las plumas blancas a este pollo.


Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra
7 de febrero de 2015.
Estados Unidos mexicanos.