jueves, 26 de junio de 2014

Ventana, mujeres pelonas, viajando en autobús foráneo.

Ventana, mujeres pelonas, viajando en autobús foráneo.




























Este espejo está cubierto de neblina. Más bien es una especie de vapor. Me acerco y le arrojo un poco de mi aliento. Luego le paso la mano pero el espejo sigue empañado. Apenas puedo ver mi rostro. Bueno que me importa.

Estoy en la calle acompañado de un sujeto. Este mira una ventana. En el interior otro con aspecto de árabe duerme. El hombre está tirado boca arriba y sin camisa. Sigue arrojándole perqueños guijarros. Incluso puedo escuchar su sonido cuando hacen impacto.

El árabe no se despierta. El sujeto toma unas piedras más grandes y las arroja. Esta vez con fuerza. El vidrio se estrella. Huy señor, estos vidrios son bien caros. Ahora ya lo rompió. Es que con este siempre pasa lo mismo. Tengo que usar miles de tretas para que se levante. Se nos hace tarde. El sujeto me dice vénte vamos. Y entramos.

El árabe sigue dormido. ¡ Despiertate ¡. Se gira y parece que ya comienza a abrir los párpados. Es que anoche me acosté tarde. Si está bien. ¡ Anda pónte la camisa, cámbiate de calzones, metete a bañar pero ya ¡.

Al rato el árabe lleva la camisa puesta, hace un nudo a su corbata. Me pregunta que sí no me sé un nudo diferente.¿ Sí me sé muchos pero de que sirven los nudos? Los nudos no sirven para nada. A menos que quieras uno para que te ahorquen?.

No claro. No.

Entra una señora. Es la mamá de árabe. Le dice que se tome un jugo. Que no se vaya a ir sin nada en el estómago.

El sujeto me dice que tuvo que trabajar toda la semana para ganar 200 pesos y mira a este huevón inútil anoche se ganó 70 mil en una apuesta.

Sí pero eso no es todos los días. Son golpes de suerte.

Vámonos. Y salimos los tres.

Estos dos hablan de que un tercero se molestó con ellos porque me dijeron que lo habían amenazado. Bueno pero sí las amenazas se cumplen nunca sabremos quién o porque lo mataron. Creo que estuvo bien que lo comentaran.

Me detengo en un aparador. En la televisión una mujer nos dice que en los tiempos que están por venir todas las mujeres andarán pelonas. Y no es por los tintes y peróxidos que se ponen en los pelos sino porque no habrá agua. Entonces las blondas cabelleras de las mujeres se llenarán de piojos. Entonces no tendrán más remedio que pelarse al rape sí como los egipcios.

En esas ando cuando veo a la fría. Ella lleva su abrigo lila. Camina de prisa, manotea y dice que ella no se va a quedar calva o pelona. Me levanto para ir con ella. Claro fría tú no estarás pelona. No. Pero lo que dijo la mujer en la TV me asustó.

No te preocupes fría así me gustas, con pelos y pelona no hay porque preocuparse.

Dejo a la fría y me regreso. Me vuelvo a sentar. Ahora sale Chachita. La mujer le pregunta porque se quedó pelona?. Chachita le responde que porque se puso crema de aguacate con semen. Esto fue lo que la irritó. Se le puso el cuero cabelludo bien rojo. Luego los pelos de enfrente se le fueron cayendo uno a uno.

Ay Chachita a quién carajos se le ocurre andar poniéndose aguacate y semen en los cabellos?

Esto mismo le sucedió a la Dulce cuando le eche los mocos en la cara. Me dijo que eran nutritivos. ¿Que haces Dulce?. No te embarres el semen en la cara.

Son nutritivos y saben buenos.

Al rato hubieras visto su cara. Toda llena de granos. Lo que hacen las mujeres para verse guapas.
Voy agarrado de las cuatro patas en un camión foráneo. Debo de esforzarme para no caer cada que el autobús dá vuelta. Estoy llegando a una ciudad que no conozco. Son las seis de la mañana.
Al dar vuelta por esta calle veo a Lizbeth Carolina parada en esa esquina. Le grito que no se le vaya a olvidar pintarse las uñas de los pies. Ella me grita también: Coloca su manos en su boca haciendo un huequito y me dice que ya se las pintó.

Sí? De qué color?

Rojo como a ti te gustan.

El camión avanza. Le vuelvo a gritar que no se vaya a teñir el pelo. Acabo de ver en la televisión que en el futuro las mujeres se quedarán pelonas.

Lizbeth me vuelve a gritar que ya se lo pintó. Gira su cabeza y me muestra su cabella. Te quedó muy bien, pero no te vayas a quedar pelona.
No importa me pongo una gorra.

El camión entra a la Central y se detiene metros adelante.

Bajo apresuradamente. Llevo una cobija . Me voy en busca de la guera. Llegó a la esquina. Ella ya no está. Le pregunto a la señora de los tamales que sí no ha visto a una mujer así y así.
¿Una que estaba parada aquí en este lugar?.
Sí esa.
Me dejó este papel. Que sí alguien preguntaba por ella se lo entregara.
Tenga. Veo el papel. El papel dice que se regresa a su casa.

Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra
Nec spe, nec metu
26 de junio de 2014.
Estados Unidos Mexicanos.