sábado, 14 de junio de 2014

José Luis Borges, panteón y nichos, Carlos Slim, hombre que hace versos.

José Luis Borges, panteón y nichos, Carlos Slim, hombre que hace versos.































Acostado de lado comienzo a hablar. Es un diálogo en donde un ignorante habla con otro del estilo. Le dice sin caer en referencias de ningún tipo ni mucho menos saber de quién habla que Jose Luis Borges estuvo con el esta tarde y charlas en un viejo departamento de Montevideo. Un ignorante habla y el otro le escucha.

De público sentado en una silla de respaldo largo está Hugo. Hugo también escucha lo que el ignorante dice.

Entra una actriz de esas que les dicen primera actriz. Ella nos mira y parece que se siente la mamá de los pollitos. Yo continuo hable y hable. La mujer se detiene y nos escucha, alerta sus orejas de guacamaya. La mujer me inquiere y me dice que soy un ignorante.
¿Disculpemé señora porque me dice usted eso?.

Porque en primer lugar el escritor no se llama José Luis.

Ah no?.

No.

El escritor se llama Jorge Luis.

Cuanto lo siento el hombre de mi relato no se llama Jorge Luis, se llama José Luis. Y tampoco se apellida Borges.

El mío sí..

Hugo se levanta y se acerca a la guacamaya. Le dice que esta es una historia de las que a mí me gustan inventar. Así a la marcha. El hombre comienza a hablar y hace un cuento corto. La mujer de ríe y nos dice que cayó en una trampa.

Camino por una avenida. Al ritmo que voy llegaré por la tarde. Más adelante la avenida se hace estrecha. Paso por las vías de un tren. El tren nunca le veo.

La avenida se pierde ahora en el camellón en lugar de árboles hay tumbas. Muchas tumbas. Me extraña que la mayoría de ellas sean de niños. Ahí veo una. Me acerco. Hay un retrato. El retrato es mío, es mi cara y es mi camisa de alacranes. No sé cuando me morí.

Me encuentro con un familiar que antes estaba girito ahora es un panzón. Me dice que tiene que visitar el último rincón en donde quedó una tal Erika. No sé quién sea. Pero le acompaño.

Llegamos a una sala en dónde hay puertecitas bien trabajadas, en fino barniz. Parece que el barrigón sabe el número porque sin titubear abre una gaveta . Puedo ver la fotografía de la muerta, velas apagadas y floreros.

¿Quién era ella? le pregunto .

Un amor que tuve.

Sacó mi cel y comienzo a tomar fotos al lugar. Los panteones son interesantes. Tienen mucha energía.

Pasa una mujer que tiene el aspecto de que es bien puta. Ella va vestida de manera que enseña todo. Al ver que tomo fotos se acerca y me pregunta que le gustaría una foto en el panteón y de su culo. Acto seguido se levanta el vestido y la fotografío. Que buen culo.

A un lado mío hay otros dolientes. Son cuatro mujeres y dos hombres parecen de Oaxaca. Están cantándo. Les tomo unas fotos también. Ellos no me dicen nada. No les importa.

En las afueras de un edificio hay tres señores. Uno de ellos va de ropa casual. Yo los miro a través de un vidrio. Alguien se acerca e intenta hablar con uno de ellos. Me tocan el hombro. Es la fría. ¿Que miras?.

A esos gueyes.

¿ Ya sabes quién es ese de azul fría?

No. ¿Quién es?.

Es Carlos Slim.

¿El rico?.

Sí el rico.

Y que hace ahí en la calle y con sólo dos personas que lo cuidan?.

No sé fría. ¿Esto es un sueño no te enteras?.

Ah sí.

Otro hombre en el interior hace versos improvisados. Hay uno que me gustó e intento escribirlo antes de que se me olvide. Saco una pluma pero siempre ocurre que la pluma no sirve. El hombre me mira, me dice de nuevos los versos. Lo escucho e intento grabármelos. ¿Que te parecieron?.
Estupendos don Nervo.

Por último una mujer me muestra sus manos. Son manos delgadas, blancas. Le hablo de la suavidad de las manos, de la belleza de las manos. Ella me las muestra. Las tomo y noto que su piel es áspera. Creo que necesitas crema. Busco la crema y le froto las manos. Las manos quedan suaves. Tomo sus manos, besos su manos. Que bien huelen y saben sus manos..



Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra
Nec spe, nec metu
14 de junio de 2014.
Estados Unidos mexicanos.