CARICATURA, ELSA, ARGENTINA







CARICATURA, ELSA, ARGENTINA





Antes de comenzar lo que sucedió en el sueño de hace 24 horas te voy a decir que miré por la tarde un documental de Martín Scorsese en donde platicaba de las películas que le han gustado desde siempre. Buen trabajo, buena información que servirá para documentar a quién le interese.




Bueno pués ayer noche esta yo bajando por unas escaleras internas de un faro. Subía y se agarraban por el pasamanos figuras de dibujo. Si. Ahora no estaba en un mundo de seres vivos que sudan y respiran. Estaba metido en un mundo de seres de dibujos que se animaban. Podía ver como sus brazos delgaditos y pintados de azul se levantaban para saludar a algún conocido. Uno de ellos era narizón parecía Pinocho. Otro que subía me recordó al estampado de los desayunos escolares. Una cara de pan de caja, ojos grandes y expresivos que se presentaban a mí cada día al pagar 20 centavos por él.



Salgo del faro y me encuentro con un mar tranquilo, como si en este mar no sucediera nada en su interior. Tambien hay una luna creciente que ilumina el medio ambiente. Miro un cangrejo y a lo lejos unas personas hacen su fogata.


Decido andar en un paso de hombre y me encuentro en un sitio en donde se respira azahar y aromas de limas. En un recodo de ese caminito de tierra y humedad pasa a un lado Elsa. Ella va en sus andar de siempre con la cabeza cabizbaja y su pelo recortado como japonesa. Intento llamarla pero hace oídos sordos. Sentado en una silla toca la guitarra el compositor de Cerro Colorado que deja de tocar cuando le grito a Elsa. Le pido disculpas y le pido además que continúe y el hombre sin más toca una vidala.



No se cual sea la razón pero ahora me encuentro con un grupo de viejitos. Me acerco a una señora que tiene una mirada inteligente , me acerco con la intención de preguntarle sobre el lugar en el que me encuentro. La mujer senecta me dice que en la Argentina. ¿Y cómo llegué hasta allá si del lugar en donde estaba son más de 16 mil kilómetros ? y que yo recuerde no me subí a ningún transporte y ni modo que hubiera caminado tan rápido para cubrir esas distancias. En verdad no lo comprendo.
Luego le pregunto a otras tres personas y todas me responden como riéndose de mi. Mira este señor que no sabe ni donde está.



Las llamo y le comienzo a platicar que acababa de mirar a Elsa y estaba seguro que el lugar en el que me encotraba era la Costa Chica del Estado de Guerrero en México. La segunda me dijo que a lo mejor me agarró un plato volador y me tele transportó hasta las pampas. Otra me dijo que lo que sucedia es que yo estaba metido en un sueño y que esa era la causa.

Todos tratábamos de encontrarle una explicación a como llegué. En esas estábamos cuando se abrió una puerta y entró Elsa. Sin decir nada se sentó para escuchar la plática. Al mirarla le dije que explicara lo que pasaba y dijera su nombre. Ella tragó saliva y dijo que su nombre era Juliana, que era Argentina y que jamás había salido mas allá de Tucumán. Sabía que Elsa mentía y no sabía cual era su razón. Me levanté , comencé a estrujarla y le pedí a gritos que dijera la verdad. Ella decía calmáte ché que me descompones el peinado. Salí muy enojado. En primera porque Elsa renunció a su nacionalidad y nunca reconoció o no quiso decir porque estábamos tan lejos de casa.



Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
Nec spe, nec metu.
22 de enero de 2011
Estados Unidos Mexicanos.

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