lunes, 29 de febrero de 2016

Me piden desaloje la casa de mi abuela, seres fantásticos, quesos ruinas.

Me piden desaloje la casa de mi abuela, seres fantásticos, quesos ruinas.































Sin más trámite y de maneras desalmadas un consanguíneo llega a mi presencia me dice con palabras engoladas que debo de desalojar la casa de mi abuela.Yo sé que en el interior de esta personas se encuentra la avaricia. Lo sé bien.

Pues con las mismas palabras que usa se las aplico. Y le doy vueltas al asunto. Le digo que sí pero que antes debo de realizar algunas averiguaciones que en su caso y en su momento se las haré saber.
Se va.

Me quedo solo. Encima de este mueble hay películas en su estuche. Las arreglo. Les quito el polvo mientras voy pensando.

Salgo hasta el patio trasero.

El piso del patio cambió de color. Antes era rojo ladrillo. Hoy, en este sueño lo miro azul.

Escucho un estruendo¡

El techo de uno de los cuartos cede. Veo que alguien corre. Es una sombra peluda. Se asoma por el hueco que quedó. Este buey intentó matarme pero no sabe que soy una ilusión. No estoy.

Noto su cara de frustación al descubrir que salí ileso. Me agacho y con una de las piedras que están esparcidas se la arrojó. Le pego en la frente, le brota sangre¡ Yo sí le atiné.

El ser de pelos cafes se aleja agarrándose la cabeza. Le grito improperios.

Debo de estar atento. Estos están decididos a todo.

Salgo. En lugar de pavimento hay árboles y un camino.

Hay varios hombres. Todos tiene patas de chivo y garras como sí fueran gavilanes. Los rostros de los tres son iguales.

Los veo con recelo. No me acerco camino precavido. En la mano llevo un cuchillo. Ellos me miran. Pongo una cara del peor de los enojos. Me miran. Sienten el aviso. Saltan, saltan y cantan en medio de una fogata. Estos son diablos, son diablos o chamucos. Pienso yo. Ninguno me ataca. Parece que me olvidaron por lo pronto.

De regreso a la casa veo que está en ruinas y en el abandono total. Piedras, palos, láminas por todas partes No hay lugar sano. Esto es lo que quedo de la cocina: Una mesa larga y grandes quesos. Aquí preparaban quesos. Ahora todo esta en el olvido.

Pero no me salgo. De esta casa no me salgo.

En la parte de atrás también hay cuartos. En medio de un desorden veo camas altas. En una de ellas duerme Andrés. Lo despierto y me dice que tenga cuidado que hay unos diablos que lo atacaron.
Unos con caras iguales y patas de chivo?

sí los mismos.

Deja que los encuentre de nuevo y ahora sí que los despanzurro.

Regreso al interior.

Me siento en esta silla, no me preocupo de la capa polvosa que lo cubre. Le quito el corcho a esta botella de vino español. Nadie se la tomó.

Le meto unos tragos a pico de botella. Siento el vino como corre por mi gañote.

Pienso en los diablos. Los voy a despanzurrar.

Me entra la ira, arrojo la botella y voy en su busca.

El patio es azul

Los diablo siguen bailando. Uno de ellos toca un arpa.

Me acerco y les grito de nuevo improperios. Sean quienen sean los voy a mandar de regreso a su infierno¡

Me meto en su aro de fuego. Tomo a uno de los diablos por el cuello y lo despanzurro. Hago lo mismo a cada uno de ellos. Estoy fuera de sí. Ya fue mucho les digo. Les hundo el cuchillo. Les salen ríos de sangre.

Una vez que los maté me siento en esta piedra. Los cuerpos de los chamucos quedaron boca arriba. El fuego se apagó. De la panza de los tres brotan pequeños chivitos. Salen apresurados, corren en varias direcciones. Pinches chivos, cuantos diablos. Los dejo que se vayan..




Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
Nec spe, nec metu
29 de Febrero de 2016.
Estados Unidos Mexicanos.