martes, 9 de febrero de 2016

Le muestro a un ingenuo mi muerte, esculturas de perros en una azotea, cantando una canción a un matrimonio, estacion de tren un hombre lleva a un cerdo que se le escapa entre el tumulto.

Le muestro a un ingenuo mi muerte, esculturas de perros en una azotea, cantando una canción a un matrimonio, estacion de tren un hombre lleva a un cerdo que se le escapa entre el tumulto.
































Este tipo es un ingenuo.

Le digo que la gente por lo general cuando habla de la muerte no sabe ni lo que dice.

Yo te voy a mostrar lo que es la muerte.

Le digo que no pierda detalle de lo que vera¡

Cierro los ojos.

Mi piel blanca se va transformando lentamente hasta ponerse azabache.

Me pongo negro pués¡

Abro los ojos.

El ingenuo me mira.

No puede dar crédito de la manera en que cambié la tonalidad de mi piel.

Sigue observando¡

Poco a poco me voy poniendo bizarro, me desmorono como tierra seca. Después estoy convertido en un montón de polvo.

El sujeto con su zapato me avienta a un agujero y ahí precisamente ahí quedo para siempre.

Eso es todo.

Subo por una escalera hasta la azotea de este edificio particular.

En los pretiles hay esculturas. Una nos muestra un olivo. En tanto que las demás son esculturas de perros.

Toco las esculturas en tanto miro al oriente y veo la salida del astro.

En esta cama con sábana blanca hay dos personas que nunca estuvieron casadas. Es decir vivieron amancebados.

Conozco a las dos.

Me siento en una silla y les digo que a pesar de mi ronquera les cantaré una canción.

Tomo la guitarra.

En la pata de la silla hay una fotografía rota de un cantante catalán. Fue una foto de los años sesenta. Este luce con patilla y pelo corto.

La pareja pone atención y les canto El poema de amor.

No estuve en el tono correcto pero al fin de cuentas se las pude cantar.

Les pregunte que les había parecido?

me dieron sus opiniones.

Se nota la madurez del compositor me dijo el hombre.

La canción tiene más de cuarenta años que fue escrita les comenté¡

Es magnífica me dijo la mujer.

Llego a la estación de trenes.

Debo esperar a un hermano que se encuentra desaparecido desde hace años.

Sé que llegara aquí.

El tren se detiene.

Bajan ríos de personas. Voy con ellas.

Nos detenemos en una escalera eléctrica.

Las escalera se transforma y se convierte en otra cosa.

Subimos.

Un hombre lleva un cerdo bien gordo. El cerdo se le escapa y corre entre la multitud. A quién se le ocurre traen un cerdo a la estación de trenes?

Veo a mi hermano.

Le digo que lo esperé años y años.

Este me pide que le ayude con una maleta.

Nos vamos..



Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
Nec spe, nec metu
9 de Febrero de 2016.
Estados Unidos mexicanos.