lunes, 10 de noviembre de 2014

Cirugia.

Cirugia.
































Como no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague acudí puntual con quién me meteria bisturí.

Entramos al hospital Angeles Metropolitano de la calle Tlacotalpan en la colonia Roma.

Eran las ocho en punto de la mañana. Primeramente me dirigí al puesto de información. Una mujer de rostro anguloso, moreno nos indico que debería de acudir a los módulos de admisión.

Me pidieron esperara unos minutos en tanto miraba el entorno. Dos abuelas de la tercera le reclamaban al vigilante vestido de traje azul el porqué no cerraban las puertas principales de vidrio?.

El vigilante replicó porque las personas entran hablando por celular y no se fijan y chocan. Que ya han tenido varios accidentes.

Pero no puede ser! Argumentaron las ancianas..Esto es un hospital! Nos vamos a enfríar. Entra un chiflón ¡.

La directora decidió que para que ya no hubieran accidentes las puertas permanecerían abiertas.




Diez minutos más tarde me llamaron por mi nombre. Así que me levanté y le dije a Tristán que me esperara. Pasé a una oficina. Una mujer comenzó a preguntarme:

Trajo usted la orden verde de internamiento?

Sí aquí está!

Acto seguido se la mostré.

Su credencial del banco?

También se la entregué.

La mujer miro y me pregunto?

Hace cuanto le tomaron esta foto?

Pués no sé señorita, no tengo el dato.

Será un año?, medio año?

No sé.

Pero el de la foto soy yo.

La mujer se levantó y dijo:

Déjeme ver y se marcho.

Regresó a los cinco minutos y me hizo otra pregunta:

Me puede mostrar su credencial del IFE?

El IFE ya no existe señorita.

Bueno la credencial que le expidieron?

No la traje.

La mujer abrió el cajón y sacó una hoja. Luego con un plumón amarillo rayó la frase siguiente:

El usuario deberá presentar para su internamiento y hospitalización credencial del banco vigente, y credencial del identificación IFE. De preferencia.

A mi no me informaron que debería de traer la credencial del IFE señorita.

Déjeme ver. Se volvió a levantar.

Salió.

Voy a hablar para que me autoricen su internamiento.

Tomó el teléfono y hablo:

Aquí está el señor Alfredo Arrieta se va a internar el día de hoy me puedes autorizar?

Le solicitó un número y anotó lo que le respondieron.

Dio las gracias y me dijo:

Me va a firmar estas seis hojas donde usted escribirá que se compromete a traerme la identificación del IFE en dos horas!

Viene algún familiar con usted?



Dígale que pase.

Le hable a Tristán.

La mujer le pidió su identificación del IFE.

Tristán dijo:

No la traigo. Traigo la del trabajo.

Es que necesitamos la del IFE.

Uh que la canción señorita.

Me entregó las hojas y me pidió las firmara. Para eso mi paciencia llegó a su límite y le dije enfurecido :

Voy a firmar sus hojas pero no estoy de acuerdo en la forma en que usted me pide las cosas.

Firme las seis hojas y se las dejé. Me salí y escuche de la voz de la mujer :

Gracias en un momento vienen para entregarle su habitación.

Pensé: Hija de tu pinche madre ¡

Nos sentamos.

Las ancianas ya se habían marchado.

Llegó otra chica del hospital. Esa nos pidió la acompañaramos al segundo piso. Le dije el problema de las mujeres con la puerta de vidrio.

Si es que ya ha habido accidentes.

Y porque no le ponen al vidrio de las puertas una película de color que avise del peligro de chocar Que es tan difícil?.

No no es difícil.

Llegamos al segundo piso, busco la habitación que me habían asignado y entramos.

Dijo: Aquí está su habitación, como verá es amplia,tiene televisión y DVD,le sugiero que conserve bajo su custodia el control remoto porque sí se extravía o se lo roban tiene un costo de 350 pesos.

Si señorita.

También tenemos este paquete con jabón, papeles desechables, agua purificada,shampú y toallas limpias, pantunflas. Si se va a quedar algún familiar con usted puede solicitar una cama adicional.

Las visitas son de las ocho de la mañana a ocho de la noche. Si requiere guardar sus objetos de valor aquí esta la caja de fuerte.

Sí señorita. Esta bien.

Bueno entonces me retiro y que tenga una feliz estancia en los Hospitales Los Angeles Metropolitano.

Revisamos la habitación. Tocaron a la puerta:

Un señor de lentes me dijo: Buenos días soy el médico encargado de esta área vámos a estar a su cuidado señor Alfredo.

Sí gracias.

Entonces comenzó su letanía:

Ha tenido alguna enfermedad del corazón?

No.

Ha padecido alguna enfermedad infecciosa?

No.

Fuma usted?

No. Bueno sí fume de los once a los 25 años, pero después lo dejé porque el cigarro hace mucho mal.

Si.

Lo han operado de algo?

No de nada esta es la primera vez.

Correcto señor Alfredo buenos días. Se va a quitar toda la ropa y se pone esta bata. Y se retiró.

Posteriormente entro un muchacho me dijo: Soy el enfermero le voy a dar las indicaciones.

Esta es una cama que se adapta a cualquier persona, debe usted tener cuidado porque ya se han caído algunas. Como están sedados no miden la altura y se caen.Yo estaré a su cuidado. En caso de que necesite algo usted con este botón me llama. Nosotros acudimos de inmediato.

Si está bien.

Como eso de las once entro una enfermera. Me dijo su nombre pero es difícil memorizar los nombres de tantas personas.

Le voy a hace una canalización señor Alfredo.

Si

Colocó una botella con suero y me dijo que la aguja me la pondría en la mano izquierda,

Abra y cierre su mano, abra y cierre su mano.

Luego me dio unos golpecitos en la vena y clavó la aguja.

Ay ay ay, oiga señorita esto duele mucho ¡

Sí lo que pasa es que tiene usted las venas chiquitas.

Voy a hacer otro intento.

Busco una vena agradable y metió la aguja de nuevo:

Y de nuevo me provocó un dolor que sí no chille es porque soy Arrieta que sí no.

La enfermera me dijo que iría por otra persona. Y salió.

Dejándome con un brote rojo y dos piquetes en mi brazo izquierdo.

Entro otra mujer. Esta me dijo:

Buenos días señor Alfredo.

Buenos días.

Le vamos a canalizar.

Sí ya vino una señorita y me picó dos veces pero no encontró la vena.

Está usted nervioso señor Alfredo?

No no estoy nervioso.

Lo que sucede es que muchas veces el paciente se pone nervioso y sucede esto.

No no estoy nervioso.

Me dijo que me iba a poner la aguja en el brazo derecho.

Me dijo: Abra y cierre la mano, abra y cierre.

Así lo hice repetidas veces.


Metio la aguja y que creen?

Tampoco pudo..

Tengo un problema me dijo:

No podemos estarlo picoteando tanto. Lo tenemos prohibido.

Y yo tampoco tengo tres brazos.

Entonces que procede?

Vamos a hablarle a un especialista.

Permitame y salió.

Ahora estaba con los dos brazos picoteados.

A los 15 minutos llegó un muchacho flaquito. También me dijo su nombre.

Soy experto en punciones y en cáncer. Le voy a hacer una canalización.

Ya vinieron dos señoritas y cada una me pico en cada brazo y no pudieron hacerlo.

Sí está bien.

El flaquito llevaba un peinado de esos que usan los muchachos rapado de un lado. Me pidió que levantara el brazo. Le pregunte: Entonces usted es experto en qué?

En punciones y en cáncer.

Pero yo no tengo cáncer!

Me miró como diciendo este cuate como pregunta.

Metió la aguja por la vena de mi brazo y me dijo: ya quedó.

Ah muy bien.

No me dolió.

Lo bueno que es usted experto en piquetitos.

Me retiro porque tengo muchos pacientes que me esperan.

Si esta bien gracias.


Diez minutos más tarde entra otra señorita.

Me dice:

Señor Alfredo le vamos a tomar un electro cardiograma.

Sí señorita.

Ella llevaba un aparato.

Lo colocó del lado izquierdo.

Tomo dos cables con pinzas en sus extremos.

Me dijo:

Abra las piernas.

Abrí las piernas.

Me coloco en los tobillos las pinzas.

También hizo lo mismo en mis muñecas. Luego coloco varios chupones de colores sobre mi pecho.

Acciono los botones del aparato y comenzó su exámen.

Salió un papel gordo. Me dijo que eso era todo y se marcho.

Entró un doctor me pregunto: Señor Alfredo ha sufrido usted algún mal cardiaco?

No doctor.

Que salió mal el electro?

No señor Alfredo Usted está muy bien.

Así un ejercito de personas entraban y salían, entraban y salían. Todos me hacían preguntas. Y a todos les contestaba.


A las cuatro de la tarde, esperaba que en cualquier momento fueran por mí.

Entro una enfermera gordita:

Dieron las cuatro. Dieron las cuatro y veinte.

Señor Alfredo ya lo vamos a llevar al quirófano.

Si esta bien.

Entro un joven vestido de morado con una silla de ruedas. Me pidió que me sentara en la silla despacito.

Sí no me duele nada le dije.

Si esta bien.

Me senté en la silla de ruedas. Cabe decir que ya llevaba yo la bata de loco que te ponen. No es nada agradable el saber que todo te miran el culo como en este caso.

Les pregunté que en que piso estaba el quirófano.?

En el primer piso cerquita.

Entramos a una sala.

Mire a todas partes. Este será el quirófano?

Una mujer vestida con pantalones rosas , camisa floreada, un gorro plástico en el pelo y lentes escribía algo en unos papeles.

Se acercó una joven. Me dijo: Buenas tardes señor Alfredo yo soy Andrea y estará aquí un rato en la sala de recuperación.

De aquí lo llevaremos al quirófano.

Comenzó a preguntarme de nuevo una y mil cosas.

Desde que entre me han estado preguntando un sinfín de cosas señorita.

Si son filtros que debemos de realizar para saber todo de la persona que vamos a intervenir. Dejeme checar los datos de su pulsera.


Se llama usted Alfredo Arrieta

Sí señorita Andrea . Así me llamo desde que me bautizaron.

Fuma usted?

No señorita ya no fumo. Fume mucho pero ya lo dejé.

Ha padecido usted de algún problema cardiaco?.

No señorita no he padecido nada.

En eso estábamos cuando entro una camilla.

una mujer recién operada, sedada. La mujer quedó a mi lado.

Le preguntaron:

Como se siente usted?

Con mucho sueño señorita.No se preocupe en un rato estará mejor.


Llegó la señorita de rosa.

Señor Alfredo soy la doctora, y me dijo su nombre. Soy la anestesista.

Le voy a a decir de que trata todo esto.

Si le escucho.

Durante su intervención le vamos a colocar un catéter en la garganta para ayudarlo a respirar. Usted se quedara profundamente dormido y no sentirá nada. Absolutamente nada.

No tenga usted pendiente. Cuando despierte de la operación estará usted de regreso nuevamente aquí en la sala de recuperación y ya no tendrá ningún tubo o cable de ningún tipo.

Entonces le pregunte: Oiga doctora y de que le ponen a uno la anestesia hasta que uno despierta cuanto tiempo pasa?

Es variable. La anestesia se les pone de acuerdo a la necesidad del paciente.

Usted no se preocupe. Lo traeremos de vuelta.

Muchas gracias.

Unos minutos antes de las cinco me dijo:

Señor Alfredo ya lo vamos a pasar al quirófano.

Sí vamos.

Se acercó un enfermero. Colocó una cama a mi lado y me pidió acostarme en ella. Y allá vámos…

Entramos.

Nunca había estado en uno.

Colóquese usted despacio señor Alfredo.

Parecía que todos en este hospital sabían mi nombre.

Sí no me duele nada. De un brinco me acosté en la plancha. Mire el techo. Una gran lámpara de luces múltiples sobre mí.

El rostro de una mujer con lentes me dijo: Mi nombre es Claudia.

Voy a estar con usted durante toda la operación.

Si señorita. Se está aquí muy bien. Sólo me falta un buen whisquito.

La señorita no dijo nada.

Otro muchacho acerco a mi rostro una mascarilla de oxigeno. Le voy a poner esta mascarilla señor Alfredo. Usted tranquilo.

Sí estoy tranquilo.

Luego escuche la voz de la doctora Silvia. Después no supe más de mí.

Tres horas después…

Señor Alfredo, señor Alfredo despierte. Ya está usted en la sala de recuperación.

Abri los ojos hundido en una pendejez extrema.

En unos momentos lo llevaremos a su habitación..

El trecho entre la sala de recuperación hasta mi cuarto no lo recuerdo.

Tampoco vi la luz que me preguntó Pilar.

La noche la pase inquieto, soñé unos caballitos blancos a los que les daba pastura.Y soñé a una brujas que se asomaban por una ventana.

Además los enfermeros entraban a cada momento para darme medicamentos.

Así que amanecí con tamañas ojeras.

A eso de las once de la mañana entro al doctora Silvia. Me dijo que estaba sorprendida de mi recuperación. Me preguntó que como me sentía. En ese momento me sentía como sí tal cosa.

Luego se colocó unos guantes y me revisó.

Muy bien dijo. Todo está muy bien.

Pidió que un familiar acudiera a la Torre Médica del Dalinde para que me extendieran una receta.

me dijo que me esperaba el jueves en el consultorio.

Se despidió de mí. Le dí las gracias y le recordé que cuando ví como mensajeaba , con tanta rapidez fue lo que me decidió a operarme con ella.

La doctora se sonrío y se marcho.

Más tarde llamaron por teléfono para decirme que que deseaba comer?

Que había sopa de verduras y un guisado de pavo.

Les dije a estos cuates que me iban a dar de alta a la una de la tarde.

No importa nosotros le llevamos la comida, en el caso de que ya no estuviera cancelamos el pedido.

Más tarde llamaron para decirme que ya estaba listo los papeles para firmar la salida. Que llevara el control de la televisión.

Asi se hizo, entregaron una gran lista con todo lo que utilizaron haciendo una sumatoria bastante elevada.

Salimos del piso, les dí las gracias a las enfermeras que estaban y caminamos a la salida del Hospital. Entregamos el papel al encargado de esos asuntos. Las puertas principales seguían abiertas…..


Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
Nec spe, nec metu
10 de Noviembre de 2014.
Estados Unidos Mexicanos