lunes, 3 de noviembre de 2014

Aldea de bambú, dos personas iguales pero que son la misma, gente cenando.

Aldea de bambú, dos personas iguales pero que son la misma, gente cenando.






























Me encuentro en una aldea. Por donde mires hay pobreza extrema. Las chozas están construídas de un tipo de bambú negro. Un bambú deteriorado por las inclemencias. El techo de casi todas las casas es de paja y ramas.
Un hombre se acerca a mí. El va vestido en andrajos. No lleva zapatos ni sandalias. Su ropa de un lino que antes fue blanco tiene manchas de mugre por doquier.

El hombre es de un tipo moreno intenso, se le ven los huesos. Sus dedos tiene uñas de seis centímetros. El pelo de este hombre es blanco con negro, ojos blancos medio amarillentos y café.

Lleva un medio bastón en las manos, el bastón nunca fue pulido ni barnizado.

Me dá la bienvenida y me dice que todos aquí están contentos que yo me haya dignado ir con ellos.
Pero esto es un sueño no?

Sí ya lo sabemos pero para nosotros es más que suficiente. Aunque luego los sueños se diluyan.

Me dice que me quiere presentar al rey.

Aquí vive un rey?


Sí, es un rey despojado de las cosas inmudas, ya que él es la riqueza en sí.

Está bien vámos.

Cruzamos por varios chozas, veo perros y mujeres. Tengo una duda. Quiero estar seguro del lugar en dónde estoy ahora mismo. Le pregunto a mi acompañante y me dice que es la India. Dicho esto miro de nuevo a las mujeres. Y sí en efecto. Las mujeres llevan su puntito en la frente. Son hindués.

Llegamos a una choza. El hombre habla algo . Le digo que yo no sé ningún tipo de lenguaje o dialecto de esta zona. Tu no te preocupes Alfredo. No importa como hable. Lo que importa es como te lo diga. Lo entenderás todo. Vas a ver que sí.

Sale un señor de baja estatura. Este tiene un pantalón corto, tampoco lleva zapatos. El hombre tiene barriga, va sin camisa. Los ojos cafés, y medio calvo. Estira la mano y me saluda, me dice su nombre se llama Askavav que quiere decir silueta.

Hace una caravana y nos pide que pasemos.

La choza esta húmeda, acaba de llover. Veo muchas figuras extrañas, huele a incienso,muchas flores, collares, caracolas del mar y un gato.

Sobre un petate está la fría. Quiubo fría que estás haciendo aquí?

La fría como ocultando algo me dice que vino con le rey Askavav para que le diera masaje.

En las nalgas fría? porque veo que estás bien descubierta. La fría se tapa con una sábana.

El rey nos ofrece un thé de hierbas. El thé sabe a madres. Para que no se note mi rechazo a este brebaje me lo tomo despacio. Después de una media horas nos levantamos. Le digo al rey que regreso más tarde. Aunque la verdad no me agrado, ni el rey ni la aldea. La fría que se regrese cuando le plazca.

Vienen dos personas que son iguales. En realidad es la misma personas. Vienen tomadas de la mano. Se detienen frente a mí y me preguntan que sí yo se hacer agua de tejcotes.

Hum no sé. Creo que de los tejocotes se hace dulce, pero agua agua no sé.

Está bien.
Los dos me ofrecen su mano, se sientan en una banca, sacan cada uno su teléfono , me miran, luego miran la pantalla, luego se miran entre ellos y dicen que es muy raro que yo no sepa hacer agua de tejocotes.

Sigo en la india. Estoy en un restaurante rústico. Veo a muchos ingleses cenando. Unos comen grandes trozos de vaca. Según yo en la india las vacas está protegidas. En este restaurante parece que no. Me siento. Pido un pescado al mojo de ajo. El camarero me dice que sólo tiene tentáculos. Está bien; tráigame unos tentáculos con arroz. Dicen que aquí les sale muy bien el arroz. El mesero se va yo espero. Antes me sirve una copa de vino.

Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
Nec spe, nec metu
3 de Noviembre de 2014.
Estados Unidos Mexicanos.