jueves, 20 de noviembre de 2014

Cantante norteamericano,chalet de ricos chalet de pobres, partido de fut bol nariz con sangre.

Cantante norteamericano,chalet de ricos chalet de pobres, partido de fut bol nariz con sangre.





























Estoy en la recámara de la fría. Ella se distrae mirándo un programa de televisión. Solo veo su cara porque está cubierta de todo el cuerpo y recostada en su cama.

En la pantalla canta un sujeto delgado él viste un saco café abierto de las solapas, camisa negra con flores y olanes en los puños.Canta una canción melosa como las que cantaba Barry Manilow. Ese tipo de canciones nunca las he podido soportar, creo que ni las propias mujeres las aguantan. Pregunto al aire: Como cuantos años tendrá este cuate?.

Una niña de rodillas con los brazos sobre la cama me dice que como cien.

Apenas acabo de decir esto cuando noto que en una silla está sentado un señor delgado y vestido con traje.La niña lo mira y me dice: Es el mismo señor de la tele!.

Ah sí es usted.

Y dígame que anda haciendo en la recámara de la fría señor?

Solamente pase a saludarla.

Pues le hubiera hablado por teléfono. Pues sí pero el caso es que ya estoy aquí.

La fría se esconde cubriéndose la cara. No sabe que decir.

Tal parece que en los sueños y en la realidad siempre tengo que andar defendiendo las mujeres que me tocan. Nunca falta un cabrón que se entromete y les avienta el calzón ¡. Y yo no puedo andar peleándome con cuanto pendejo se aparece.

Entra Eduardo. Me dice que trae varios CDS que quiere mostrarme. Me dice además que ha querido enviármelos a través del teléfono pero que tal parece lo tienen interceptado para que no pueda hacerlo.
Y como es que piensas eso Eduardo?.

Mira fíjate.

Veo el cable del teléfono. Me agacho hasta descubrir la causa por la que se cortan las llamadas e impiden enviar cualquier cosa.

Creo Eduardo que del otro lado hay un aditamento que nos jode.

Sí eso creo.

Sigo el cable minuciosamente y le digo a Lalo que bien podríamos tomar la energía de este lado y tal vez con eso.

Bueno en tanto lo hacemos mete la música al disco duro. Si gracias .


El gringo sigue sentado. La fría ya se descubrió la cara.

El gringo me habla:

Cada año nos reunimos un grupo de amigos para celebrar el aniversario del grupo en dónde estuvimos.

Ah Y cómo se llamaba el grupo?

Los románticos de Wayoming.

Hum. Que bien..

El gringo repara en una pared: Veo que hay muchos Dalís por aquí.

Si son imitaciones de Don Dalí.

Yo me sé varias historias de Dalí responde.

Una sobre la discusión que tuvieron Dalí y un cantante en su casa de Figueras. Ah sí yo también me la sé. Ya sabe usted que cuando dos catalanes hablan siempre terminan en palabras grandes.

Es bello bello el paisaje que observo. El cielo es azul,el bosque fresco. En una mecedora está Juan José Arreola. Tiene metido en su saco a mi gato Nacho. Le pregunto como es que mi gato llegó a él?.

No lo sé Alfredo, lo ví caminando, se subió aquí y está calientito.

Juan José me extiende la mano y me dice que le escriba un signo en la mano. Y eso para qué le pregunto?. Tú nada más escribe un signo. Yo te dire más tarde.

Saco la estilográfica y dibujo una pirámide. Juan José la mira con detenimiento y dice:

Esta pirámide viene desde los tiempos ancestrales, donde los tiempos se juntan y se complementan. Es la morada de los dioses infinitos, de los dioses supremos que vienen hasta nosotros para darnos fortaleza y luz bendita.

Así se sigue por dos horas. Es una delicia escuchar a Juan José aunque ya esté muerto.

En un campo de tierra unas personas juegan fut bol. Me informan que en esa especie de altar donde hay una rueda de acero el balón debe de pegar, esta rueda emitirá un fuerte estruendo y ese será el anuncio del fin del mundo.

Me siento en unas gradas para ver el juego. Ninguno de los contendientes tienen aptitudes para este deporte. Los veo sin ganas,en lugar de estar atentos los veo divagar. Así nunca se acabará el mundo.

El balón cruza el aire, pega en el suelo, un hombre lo detiene llega otro y se lo quieta, antes de eso le mete un codazo en la nariz, la nariz le sangra. Se acerca a mí y me pregunta: Señor señor usted sabe quién me pegó en la cara? Lo vió?. Sí! Fue su propio hijo.

Mi hijo?.

Sí.

El hombre al escuchar esto se deja caer en el suelo. Nunca pensó o supuso que su hijo le causara este daño. El golpe no fue accidental. Yo lo ví Le pegó con ganas. Con esto debe de haber desquitado lo que le haya causado en la vida.

Se levanta, comienza a correr de nuevo, la nariz le sigue sangrando. Toma el balón y le pega con tal fuerza, el balón choca contra la rueda de metal. La rueda tiene dos águilas, se escucha un sonido. Todo se estremece. El mundo se acaba…


Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
Nec spe, nec metu
20 de Noviembre de 2014.
Estados Unidos Mexicanos.