domingo, 29 de marzo de 2015

Mujer con vestido verde, preso en catacumbas, me invitan a comer bocadillos.

Mujer con vestido verde, preso en catacumbas, me invitan a comer bocadillos.







































Como paso en la vida real sucedió en esta noche del sueño.

Veo a una mujer de vestido verde y pelo largo asomarse al cuarto en dónde duerme mi abuela.

Bueno en donde dormía..


Le pregunto como se metió y porqué?

Ella me dice que solo tenía tentación por ver..

Pués fíjate que la casa de mi abuela no es museo.

Así que te pido de la manera más atenta que hagas el favor de salir.

la mujer nota en mí cierta molestia y mejor se va.

Así sucedió una tarde noche de hace años.

Al entrar descubrí en el patio a un señor. Era un hombre alto flaco y desaliñado.

Que haces aquí le pregunte?

Este me dijo que andaba buscando en cuarto en donde vivía la señora Rosa.

Aquí no vive ninguna señora Rosa. Esta no es casa con viviendas. Es una casa únicamente.

Salte¡

El hombre me miró con sus ojos saltones y se fue.

También recuerdo que de niño cayó un aguacero. Presa del miedo por los truenos, rayos y centellas me metí bajo la cama de mi abuela. De pronto entre el estruendo escuché que se abría abruptamente la puerta. Escuché las pisadas de alguien. Vi sus zapatos,se detuvo un momento y después salió apresurado para la calle. Salí de mi escondrijo y solo ví a un señor que corría en medio de la lluvia..

Nunca supe quién fue o porque se metió a la casa.

Estoy en la oscuridad total. Lo único que sé es que estoy preso junto con otros dos.

No se que me acusan ni porque estoy preso.

Les digo a los otros dos que no podemos quedarnos aquí de por vida.

Debemos de encontrar la manera de escaparnos.

Así que dicho esto comenzamos a caminar entre estas tinieblas.

Se siente húmedad, y también el pasar de los murciélagos.

Por lo visto estas cuevas son extensas parece que no tienen fin.

Saco unos cerillos de palito y enciendo uno. Les digo que debemos de avanzar siempre con rumbo al norte.

Ellos están desolados Yo insisto, debemos encontrar la salida.

Pasan muchas horas y nada. Hasta que por un golpe de suerte descubro un agujero. Me asomo y puedo ver con nitidez la claridad del cielo de la tarde.

Les aviso a los otros y salimos, lo hacemos despacio para no cortarnos.

Una vez que estamos afuera les digo que es la hora de correr hasta la entrada.

Cuando nos decidimos un guardia de chaleco rojo, y con trenzas como de mongol me sujeta por el cuello y me amenaza con si cimitarra. Los otros dos son puestos en el suelo y otros mongoles les dan de hachazos hasta matarlos.

Comienzo a luchar con el asiático . En el forcejeo llevo las de perder.

Llega un grupo y me someten. Ahora me llevan de nuevo a las cuevas. Me siento a llorar en tanto veo como van tapándo el agujero por donde nos escapamos. Todo fue inútil..

En esta mesa hay varias personas que pretenden y comen.

Como soy un animado les digo sin conocerlas que quién es la valiente que me dará un bopcadillo?

Una de ellas me dice toma uno¡

Me acerco al plato y escojo un panecillo de fresas. Le doy las gracias y ella misma me dice que sí quiero café?

Sí por favor. Ellas platican sus temas y yo solamente las escucho. Siempre se aprende algo…



Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
Nec spe, nec metu
29 de Marzo de 2015.
Estados Unidos Mexicanos.