REBORUJO DE SUEÑOS



















Debo hacer un viaje. Así que busco en qué hacerlo. Veo una plataforma sobre unas vías. Parece que la hicieron a mi medida. Subo en esta y me recuesto.
 En autómatico la plataforma comienza a deslizarse sobre las vías.

Vamos como a veinte kilómetros por hora. Hay un túnel angosto. Apenas entramos. Se hace oscuridad. A la mitad la plataforma se detiene. Pasan los minutos y nomás no. Pienso que debo de buscar la forma de salir.

 En la misma plataforma veo que hay otras personas. Ninguna habla. Pasan las horas, escucho gritos. Quieren salir pero no pueden. Están lo mismo que yo atrapados.

Pasan los días los cuerpos comienzan a morir. Yo todavía no. Y no sé la razón llevo los mismo días que ellos recostado. A los cuerpos les salen gusanos. Eso sí ya no lo tolero,me hago chiquito y caigo sobre las vías. Estoy cubierto de tierra y sudor. Huelo a madres. Me arrastro, avanzo como los caracoles. Después de mucho arrastrarme veo la luz. Me levanto todo adolorido.

 Quisiera una de las pastillas que me recetó el doctor pero en este sueño no las traigo. Comienzo a caminar rumbo al sur… Entre la neblina puedo ver que se acerca otra plataforma. Al igual que la otra trae cuerpos que más tarde serán cadáveres. La plataforma entra al túnel. Les grito a todos que se bajen. Ninguno me hace caso. Esto de la plataforma está ideado para que la población baje. Los llevan con una mentira y posteriormente les dejan morir.

 Camino por una calle de cualquier pueblo. De pronto en la entrada de un local comercial dónde venden artesanías se aparece Demián Bichir. Intento llegar a este y este en cuánto me vé sale corriendo. ¡ Oyeme cabrón le grito ¡. El tal Bichir no se detiene y sigue a toda mecha. Le sigo mientras evito a la  gente, pero Demían se me pierde. Debo decirle que su madre está enferma.


 Sigo. Ahora estoy en la entrada del zoológico. Hay al lado una calle y la entrada a una empresa. En el lugar está otro Bichir. Creo que este guey se llama Odiseo. Oye Odiseo ando siguiendo a tu hermano para avisarle que tu mamá esta delicada de salud. Pero creo que se espantó porque en cuanto me vió se echó a correr.

 Asi es..

 Me dice Odiseo que le busque en el zoológico. Es lo más lógico. Hay un canal. Escucho un ruido. El ruido se acerca. Veo que sobre el canal vienen a galope como cien caballos. Caballos negros, blancos, tordillo y bayos. En uno de ellos viene montado Demían. Me ve de reojo y no se detiene. Oyemeeee… Pués no. Ya me cansé que este buey se me esté escondiéndo. Sí no quiere que le diga pués no le digo y ya está.



 Veo una serie de cabañas. Hay un indígena sentado cubierto con un poncho rojo, un sombrero negro con una pluma de ave. Me acerco al buen señor y le pregunto que sí el sabe como se llama el lugar?. El indio me mira y me dice que es el río Titicaca. ¿Que no el Titicaca es un lago?. Será otro porque este es el río Titicaca.



Me vuelve a mirar y me dice qué qué es lo que espero. Yo? Sí usted? Nada. Pués súbase en la canoa y comience a navegar.


 Me subo a la canoa, el indio me entrega un remo y me voy remándo suavemente. El trayecto de ese río es muy largo. No sé cuánto tarde en llegar. Tengo mucha hambre.


 Ochenta kilómetros después….


 Hay una fiesta en el lugar. Veo que van entrando los integrantes del Orfeón. Cada uno busca un lugar en dónde sentarse. Casi no hay sillas. Por allá hay una vacía. La tomo por el respaldo y busco un lugarcito. En esas ando cuando llega Hugo. Le entrego la silla y le digo que se siente. Voy en busca de otra. Al rato nos sirven un plato con pollo.


 Ya comidos nos retiramos.

 Hugo me dice que escucho que hay una forma de que el camino de regreso sean más corto. Y cual es ese porque mira , quedé con las manos callosas. Hugo se asoma. Afuera hay un alambre grueso. También está un señor en bicicleta. Hugo le dice algo. El hombre toma el alambre, lo engancha y comienza a arrastrarnos con todo y choza. Me asomo y le pregunto al hombre en virula que como se llama el lugar? Sin voltear me dice que es el río Titicaca.


 No creo que sea el río Titicaca porque veo que navegamos sobre el túnel de Guanajuato.




 Llevo dos días sin probar bocado. El problema es que no tengo un centavo partido por la mitad. Por allá veo un hotel de lujo. Entro y lo primero que me encuentro es con la fría. Ella lleva una maleta con rueditas. Le pregunto que a donde vá. La fría me dice que se le hace tarde y que tiene que irse. Pienso que no está bien eso de las viejas autosuficientes.. Pués que se creen?.



 Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra
 Nec spe, nec metu.
 11 de agosto de 2013.
Estados Unidos Méxicanos.






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