PANTEON JARDIN AYER..






Alfredo Arrieta






















Daban las once de la mañana cuando nos dirigimos Herman y yo al panteón Jardín  allá por el barrio de San Angel en la ciudad de México.

Nos detuvimos precisamente en la tumba del Charro cantor Jorge Negrete. El medio ambiente es de calor. Pocas personas deambulan. Sobre una de las callecitas un perro jadea.

Le digo a Herman que la tumba de mi abuelo y también de él  está  cerca.

Buscamos pacientemente. Luego de algunos pasos la encontramos.  ¡ Hela aquí ¡,  en total abandono. Nos quedamos en observación. Herman me dice que no se había parado en este lugar en  cincuenta años. Yo menos le dije. El año pasado anduve por acá . Hablámos y hablámos. Herman tomo varias fotografías, en algunas salgo, en otras no.

La tumba descansa al lado de una niña de piedra. La tumba de mi abuelo El General y la de mi padre el guero Alfredo Arrieta. La tumba  tiene una Cruz negra, bastante dañada.  Herman me dice  sobre una idea, una teoría en donde  somos títeres que nos mueven a placer. Luego personas que vivieron hace mucho se vuelven a  relacionar. De lo que estoy seguro le digo es que cuando yo muera volveré  a ver nuevamente a los abuelos. Los abuelos campesinos nunca muertos  sí dormidos, nunca muertos sí dormidos.

Y qué cuando me muera no quiero llantos .  Planta una planta pensando en mí y en  el alma de las flores me verás venir… Dice Roberto

Recojo algunas varas, busco un mecate,  enredo las varas. Le digo a Herman que haré un adorno, quizá le pondré una flor quizá…

Miro como de los árboles  caen hojarascas, que se  esparcen, el viento de las cuatro  las lleva de aquí pá allá.

Herman me dice que atrás de mí ve  una cara o una sombra que nos vigila. En el lugar no hay nadie solamente gente muerta..

Buscamos a algún individuo que nos indicara quién podría arreglar la tumba de los antepasados.

Un señor en la calle que sube. Camina lento como mi querido viejo. Sí aquél que va perdonando el tiempo.
 Le gritamos. El señor no escucha es de edad avanzada..




Al acercarnos sin más  ni más nos comienza  platicar que el  lava y hace arreglos a la tumba del señor Medellín. ¿ Quieren verla nos dice  ?.

 Sí claro vámos. Caminamos por entre unos pasillos. Llegamos al lugar. Es la tumba del señor Medellín. Hermosa, limpia bien cuidada.  Sigue con su plática para informarnos que ya no puede  caminar. Que fue al Seguro pero que ahí le dijeron que  no lo podrían atender y que mejor acudiera a un médico particular. Uy no, ahí me cobran mucho. No no no.


Luego vino el señor Medellín , el hijo de los señores Medellín. Aquí están enterrados su papá y su mamá nos dijo. Le  hablé de lo que me cobraban en  el médico particular. ¿ El señor Medellín me preguntó que cuánto costaba mi operación?. Yo le contesté que como cincuenta mil pesos. El señor Medellín  se metió la mano a su saco, escribió algo y me entregó un cheque por los cincuenta. Por eso yo le estoy agradecido. Gracias a él yo puedo caminar..


Herman y yo lo escuchamos en silencio. Luego volvió..


 Nos dijo: Yo enterré a Pedro  Infante. Yo hice el hoyo pá enterrarlo. Luego una mujer se subió a un árbol se aventó como avioncito.

 Pensé que se debió de haber partido toda la madre. O al menos el hocico sí se lo sangró.

Nos preguntó: ¿ Quieren ver la tumba del Pedrito? 

 Sí vámos.

 La tumba estaba bien cuidada. Me senté a la vera de su calavera. El Herman me tomo una imagen junto al amorcito corazón…

Después de toda esta reseña le dijimos al señor que  hasta ahora sé que se llama Ramón Rangel.
Caminamos con él de regreso a la tumba del abuelo y de su hijo...


Bueno pues. El caso es que se nos perdió. No la encontrábamos a pesar de qué habíamos estado en el lugar hace menos de quince minutos.

Al cabo de un tiempo descubrí la estatua de la niña de piedra. Así que les grité y se aproximaron .

El señor Rangel nos dijo que podría poner un tipo de flor que atrae el agua y que tiene el nombre de una mujer.




 Y que también le pondría flores grandes alrededor.  Herman pensó que una nueva placa estaría bien. Así que nos encaminamos a la salida.


En el paso   volvimos a encontrar la tumba de Jorge. Una fotos..  y nuevos recuerdos:


Yo soy mexicano, mi tierra es bravía,
palabra de macho que no hay otra tierra más linda y más brava que la tierra mía.

Yo soy mexicano y orgullo lo tengo
nací despreciándo la vida y la muerte
y sí echo bravatas también las sostengo.


Mi orgullo es ser charro, valiente y bragáo,
traer mi sombrero con plata bordao
que naiden me diga que soy un rajao...




A la salida del panteón Don Rangel nos esperaba. En un local con fosas de muestra  se nos mostraban.

Herman escribió en un papel lo qué quedara inscrito en una piedra negra..



Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra
Nec spe, nec metu
3 de febrero de 2013.
Estados Unidos Mexicanos.

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