PERSEGUIDOR






PERSEGUIDOR.






Después de salir del coraje entripado que le hicieron pegar los putos ocurrentes James May Jeremy Clarkson y Mark Hammond del programa inglés Top Gear, y saber que muchos aztecas aún cuando recibieron insultos vía sangre por lo que somos como nación todavía disculparon la mierda y los gracejos de estos putos ocurrentes. Si ellos aztecas descastados deciden asumir el agravio a nuestro pueblo, usted no. Y lo vuelve a decir que estos putos ocurrentes vayan y chinguen por segunda vez a su madre.


Luego intenta dormir y camina por un pedregal en donde las piedras están húmedas y se puede ver el brillo que sueltan los rayos de la luna.



En un local ubicado en el centro de la ciudad de México y siendo los finales de los años sesenta, usted sentado sobre un camastro busca su ropa y los implementos que le harán lucir limpio.



Se unta crema para la cara, y posteriormente se embadurna el pelo de vaselina. Acto posterior se recorta las uñas en tanto busca los zapatos lustrados. En esas anda cuando de momento se asoma un indigente como de treinta y ocho años. Lleva el pelo largo, abundante y desordenado, no es preciso preguntarle si tiene piojos encima.



Este vagabundo no es el prototipo de persona tranquila que solo se dedica a buscar mendrugos no. Este señor de mugre intensa, anda en busca de molestar al máximo a quién le agrade. Primero se le queda viendo en un afán de amedrentarlo. Luego le exige dinero con un tono de voz elevado.



También le pide objetos que a usted le costaron dinero. Es una especie de robo intimidatorio. Usted le dice que se vaya, que no tiene que darle. El sujeto entra en un estado de necedad en su exigencia. Se abalanza sobre su persona y no puede evadirse de un cierto asco al sentir el roce de sus manos abatidas por la mugre.



Este individuo sale a la banqueta. Usted mira a un policía vestido de café. Le dice sobre las acciones del depauperado violento. El policía le pide le acompañe para imponerle su multa por molestar al ciudadano. Los dos forcejean y uno de ellos cae abatido por un cuchillo . El vagabundo fue más rápido y de costado le entierra o encaja el fierro. El policía tiene un hoyo del cual le mana sangre.



El paria se voltea para decirle que también lo matará. Así que su paciencia llegó al límite. Toma un arma de origen belga, en el momento que el sarrapastroso le ataca, usted le mete dos tiros. Sin miedo ni pena, sujeta el cadáver con un lazo plástico. Lo saca a la calle. Pasan dos policías ahora vestidos de azul. Les dice sobre su crimen. Ellos lo disculpan y le dicen que espere a que pase el camión recolector de basura y se los entregue. Que busque en sus bolsillos y les dé también cinco pesos de propina.





Original de Alfredo Arrieta
Para el pueblodetierra.
Nec spe, nec metu.
02 de febrero de 2011.
Estados Unidos Mexicanos.

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