domingo, 20 de septiembre de 2015

Un pueblo sin ley,la refundieron hasta la casa de la chingada,Chabelo,entrada a un rancho,a punto de ver una colisión en la carretera, reunión de fin de año.

Un pueblo sin ley,la refundieron hasta la casa de la chingada,Chabelo,entrada a un rancho,a punto de ver una colisión en la carretera, reunión de fin de año.




























Este es un pinche pueblo sin ley les digo..

En tanto recargado en el quicio de esta puerta miro escenas que no son usuales en ningún pueblo.

La mayoría de pobladores no rebasan los 21 años. Aunque también se puede ver por las calles personas de mayor edad.

En la parte alta de aquella escalinata hay un negocio.

Un grupo de hombres y mujeres toman.

Las mujeres se pasean enseñando las chiches. Pasan como sí tal cosa.

Por ejemplo esta fulana que pasa jalando una vaca , en la mano lleva una niña me muestra sus tetas enormes, sus tetas erectas. Pasa me mira y sin rubor o pena sigue su camino.

Las mujeres que están tomando allá arriba se besan se manosean, se quitan la ropa al rayo de las doce del día, luego se frotan, se untan y se funden.

Un padre en bata blanca baja a un lado de ellas y como sí tal cosa saca una moneda y se la entrega a un niño.

Estos es un lupanar a lo bestia le digo al padre?

Si esto se debe a la falta de moral, aquí todo está pervertido, se meten hijas con padres, y todos con todos. Es porque no hay ley.

Ahora camino por este lugar lejano. Apenas están construyendo. Queda lejos de todo.

Aca está el esqueleto de una unidad habitacional.

Llego a una casa de unas personas que conozco. Estas me dan alojo. Luego me van mostrando la casa. Incluso me dicen cual será el cuarto en el que voy a pernoctar.

Es un cuarto que tiene muebles bien elaborados. Por todas partes veo alebrijes, jarrones y objetos de vidrio. A estos les gusta la artesanía.

Una mujer sentada me ofrece café. Le digo que sí ya se acostumbro a vivir en este lugar tan retirado?

No apenas. Pero veremos sí con el tiempo se me pasa. Todo es silencio. Pero esperemos que en unos cincuenta años estó esté poblado y bien comunicado. Por ahora es solo un pueblo triste.

Si es verdad.

Pasamos por esta entrada.

Es la entrada a un rancho. Hay una cabeza de res y una rueda de carreta. En la parte alta el nombre del lugar: Rancho las Ilusiones.

No entramos porque debemos de subir a una camioneta que nos llevara a un sitio de diversiones.

En esta camioneta viaja Chabelo.

Cuando pasamos por cualquier calle los niños lo descubren a través de la ventanilla y gritan y señalan: Chabelo¡

Yo no sé porque vengo aquí.

Ni siquiera soy niño. Pero el caso es que también voy.

Vamos a toda velocidad por esta carretera,el autobús es amplio la gente puede caminar con absoluta libertad. Les digo a los demás pasajeros que acudan a la parte posterior porque en unos momentos van a ver un choque de vehículos espectacular¡

Ellos me creer, porque ven en mis ojos la verdad.

Se levantan, y caminan. Les digo que en la próxima bajada chocarán dos trailers con cuatro carros, todos se golpearán, los carros volarán por los aires y el resultado de esto serán ocho muertos.

Dicho esto entran en expectativa. Y sí. Exactamente cuando les dije sucede. Los vehículos chocan, los carros vuelan, y hubo ocho muertos.

Intento conseguir algo que tomar. En esta reunión de fin de año nadie me ha ofrecido ni un vaso con agua. Una mujer se levanta y me pregunta que de qué color tengo los ojos?

Le respondo de mala gana.

Entra una que conozco y le digo que porque no han sido gentiles de servirle a las personas algo que beber?

Sí Alfredo aquí hay un garrafón con agua.

Y acá abajo hay sidrales.

Y como los voy a agarrar sí estoy en casa ajena?

Me sirve un vaso de agua a la mitad. Aunque tengo sed se lo desprecio.

Le digo que para la otra ni me vuelvan a invitar.

Este tipo de reuniones en donde nadie se conoce no son para mí.

Así que para la otra abstente de llamarme. Adiós.


Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
Nec spe, nec metu
20 de Septiembre de 2015.
Estados Unidos Mexicanos.