lunes, 21 de septiembre de 2015

Treinta y cinco mil figuras en la Alameda,chambrita desenredada,casa de cristal reducida,pintando una revista, llamada.

Treinta y cinco mil figuras en la Alameda,chambrita desenredada,casa de cristal reducida,pintando una revista, llamada.












































Me encuentro comiendo con más de doce personas en un restaurante.

Ellos conversan, yo también lo hago.

De pronto todos dirigen la mirada a la entrada. Un señor portando un abrigo negro se acerca.

Como está usted señor Rico? Le pregunta uno de los comensales.

Este lo toca en el hombro y le dice a él y a todos.

Por esta ocasión y aunque no tengo el gusto de conocerles personalmente a cada uno les daré.

Acto seguido saca una Tablet y escribe algo.

Nos mira y nos dice: A cada uno de ustedes les daré treinta y cinco mil pesos.

Solo tiene que llenar este pequeño formato. Nos lo deja en la mesa.

Todos enseguida y con las miradas de avaricias sacan su plumas y llenan el formato.

Yo me quedo pensando.

Bueno y este porque nos regala dinero sí ni nos conoce?

Me espero para el ultimo y lleno el formulario.

Para esto el señor del abrigo, es decir Don Rico ya se ha retirado.

Me dicen: Corre Alfredo Don Rico todavía está en su carro.

Salgo y miro un auto negro. Llego hasta él le digo:

Don Rico me tardé en llenar el formulario pero aquí está.

Don Rico me revisa, mira el formulario y le dice a otro: Dale 35. Los recibo, son billetes de mil pesos.


Ahora mismo voy trepado en un camión precisamente por la Avenida Revolución.


Al pasar por la Alameda de Tacubaya miro que han colocado una réplica en bronce del monumento a los niños héroes. Además hay otras dos con figuras de tamaño natural de caballos y otras de próceres de la patria. Pienso que debo de tomarles fotografías antes de que las quiten.

Un señor parece que me descubre el pensamiento y me dice que los monumentos quedaran permanentemente.

Este camión pasa a toda leche. Le digo a la fría que tenga cuidado. Que no piense en bajarse sin que haga alto total. La fría no me conoce. Ella lleva a una niña de la mano. La niña lleva puesta una chambra rosa. Al bajarse la niña atora el brazo con una lamina del camión y se deshebra.


Ahora camino a un edificio. En la entrada hay un cuarto de cristal. Es un cuarto reducido. Hay una cama diminuta. Un señor en posición supina intenta dormir.

Un señor me dice que deberíamos de asociarnos y rentar los cuartos de cristal para vender chocolates.

Y porque mejor no ponemos un burdel le digo?

Además tendríamos el derechos de probar al igual que con los chocolates las diferentes calidades de sabores no cree usted?

Si estaría bien¡

Casi al despertar, sonó el celular. La guera me decía: Alfredo Alfredo Alfredo ¡Escuché su voz, escuché su voz..


Original de Alfredo Arrieta
Para el pueblodetierra
Nec spe, nec metu
21 de Septiembre de 2015.
Estados Unidos Mexicanos.