CARGANDO UNA ANTENA ,RUMBO AL MAR, BAÑO CON GOTERAS ,HOMBRE TIZNADO , HOMBRES DORMIDOS CAYENDO POR LAS CORNIZAS, HOMBRES EN UNA OFICINA HACIENDO GESTICULACIONES, COMIENDO EN UN RESTAURANTE,  IR AL BAÑO Y MEARSE  EN EL LUGAR EQUIVOCADO..





















Le  explico a Eduardo que esa antena que acaba de comprar no le servirá de nada. Me replica  y me dice que una antena es una antena. Sí está bien. Una antena es una antena pero el caso es que la debíste de haber comprado de acuerdo a la zona en que vivas  entonces el técnico te dirá de cuantos elementos la debes de tener.

Eduardo me dice que no me cree nada. ¿ Entonces   sí esa es tu voluntad. Yo que puedo hacer?.

Levanto la antena que Eduardo pretende instalar en esa casa de arena.  Estoy tan enojado que no le digo ni con permiso. Una de las puntas de la antena le pega en la oreja y le hace un rasguño. Le digo a Eduardo que tiene que ir a curárse la herida. El me responde que lo hará cuando acabe de instalarla.

Los dos  nos trepamos a  la azotea, agarramos el mástil en   una columna, luego con unos alambres la amarramos. Mis manos quedaron con restos de óxido. Le digo a Eduardo que me pase el cable. Lo examino. Con una navaja le corto la punta para dejar  al descubierto el cobre. Luego coloco el otro artefacto que es como un conector. 

Una vez que terminamos bajamos. El cable lo introducimos a la parte de atrás de la televisión. Le digo que la encienda. La televisión no tiene señal alguna. Eduardo se dá cuenta de su estupidez. Yo me siento en un sofá, me estoy tomándo una cerveza. Aquí los calores están de a peso. Eduardo me dice que le ayude a desconectar la antena. Que acudirá con el técnico para que la cambie .Te lo dije : Pá pendejo no se estudia. Eres un necio. Sí yo te digo algo es porque tengo los pelos de la burra en la mano.. Eduardo sale. Se vuelve a trepar de nuevo a la azotea. Desconecta la antena. La arroja al vacío. La antena al caer se rompe.  Yo estoy parado en la entrada de la puerta. Mejor no digo nada…




Me están invitando a que vaya al otro lado del mar..




Para lograrlo tengo que acudir al muelle. Una vez ahí debo meter mis dos pies en el agua y luego nadar. Eso no será posible. Yo lo más  que he llegado es a una distancia de dos metros. Y eso nadando de a perrito. No sé cómo ni de qué manera podré cruzar el Atlántico con estas habilidades

 Mejor compró el boleto y me voy en barco.

Unas mujeres me dicen que no sea miedoso. Que es fácil. Que solo me deje llevar y que suelte el cuerpo.. Les hago caso….

Me arrojo al mar y de a muertito me dejo llevar, así despacio como sí fuera en un sueño, viajando viajando….

Cierro los ojos.

Cuando los abro después de sabe Dios cuántas horas me encuentro con un amanecer espléndido. Esto es Dios..¡. Que hermosos colores. Que sol tan rojo…


Ya crucé el mar… Me levanto. Las mujeres que me acompañaron están sentadas en la arena. Me dicen que me esperaron para desayunar.¿  Les pregunto que en dónde  estamos? Ellas me responden que en el mar Mediterráneo..


Me encuentro en una casa de pueblo. La casa está sumamente maltratada. Todo es mugre, todo es tierra. A un lado mío hay una mujer gorda, una mujer joven. De pronto se aparece la sombra del que supongo es su padre : El individuo  porta ropa sumamente gastada, mal oliente y viene tiznado. Nos pregunta sí no hemos visto por algún lado un trapo verde. Dirijo la vista al suelo y debajo de una mesa hay un trapo. Lo levanto y le pregunto sí ese es?. Ah sí ¡; estira la mano y se lo lleva. No sin antes decir que está cansado porque hizo la limpieza. La mujer abre los ojos y me dice que eso no es verdad. Ella comenta que hizo la limpieza. La que no veo por ninguna parte.

Enfrente se puede ver un trastero con jarros y platos, flores marchitas y una fotografía de quién presumo está  está muerta. Esto lo digo por la fecha. Nadie puede vivir tantos años…

A l lado hay un cuartucho. Abro la puerta. En una cama un individuo que parece  presidiario, se encuentra acostado. Lleva unos pants grises y calecetines azules. El tipo tiene rostro  mal encarado. Vive ahí. En la cama hay tres niñas saltándo. Cuando se aleja el hombre tiznado este aprovecha y le dice a una de las niñas que le agarre. La niña obecede.  Intento decirle al tizanado lo que acabo de ver pero al querer hacerlo descubro que no tengo boca. 

Necesito buscar otro recurso. Salgo del cuartucho y tomo un lápiz de labios. Hay un espejo llamo a la gorda y escribo. La gorda mal sabe leer pero comprende todo. Sale enojada y le avisa al gordo. El gordo llega mira el aviso, entra al cuartucho y comienza a golpear al presidiario.  Una vez  que el hombre no se mueve me pregunta sí está bien lo que hizo?.    No sé sí está bien o está mal el caso es que ya lo mató a golpes.. 

No se mueve, ya lo mató.


Necesito salir de este muladar así que  me dirijo a una plaza comercial Camino por el estacionamiento. Veo en ese local que unos tres hombres van resbalándose por la corniza. Ellos están dormidos, se resbalan como sí se estuvieran derritiendo. Caen suavemente en el suelo y casi a mis pies. Paso encima de ellos y los dejo que sigan dormidos….


Un sujeto  se dirige a mi. Me dice que tiene un empleo . Lo acompaño. Llegamos a una oficina. Hay una multitud de personas. Todos hacen gesticulaciones como sí de payasos se tratara. Pienso que sólo están fingiendo e intentan sacar sus mejores máscaras y caras para engañar o para fingir que son felices. Cosa que no es verdad. Todos son farsantes. Sí lo sabré yo.


Casi al finalizar me encuentro en un restaurante. Diversas personas comen y beben. Yo me encuentro con Montserrat. Ella tiene doce años. A tres metros  descubro a Daniela Romo, a ella le calculo unos  veintitrés años. Tiene el pelo largo como siempre fue su costumbre. Ella tiene los codos sobre la mesa. Muestra además cara de disgusto. Montse la mira también. Me  hace el comentario , mira ; esa mujer está enojada.

 En un escenario de tres metros y medio canta Vicky Carr.  Daniela la escucha pero no le presta interés. Montse  me dice que sí no está contenta en el lugar que agarre sus cosas y que se vaya. Yo qué sé. No soy quién para decirle que se quede o que se vaya.  Finalmente que haga lo que quiera..

El hombre que me dijo que me tenía un empleo me habla como sí fuera mi jefe. Se levanta y me pide que lo acompañe. Quién sabe a qué le teme. En México cualquiera te mata ya no hay respeto por la vida. Bueno a decir verdad nunca lo ha habido..

Entramos a un baño. El baño huele a miados penetrantes . Apesta como no tienes idea. Y cómo nó. Los orines de cientos de personas se quedan impregnados en el suelo y las paredes. Es un olor insoportable.

Mi jefe se dirige a un mingitorio,  me dice que también orine. Y como órdenes son órdenes  le obedezco. Nunca me ha gustado entrar a los baños públicos y sacárme el pito así como así. Nunca faltan putones que te revisen para ver de qué tamaño la tienes.


 Así que busco un mingitorio privado.  Ya estoy frente de él. Me abro la bragueta y me saco el pito. Aviento el chorro a pausas, siempre he orinado  de esta manera. Mi próstata es así.. Cuando estoy meándo descubro que lo hago en el lugar equivocado. Es el sitio destinado para bañarse. Encima de mí  veo la regadera. Llega el encargado y me dice que qué es lo que estoy haciendo. Que soy un cerdo. Que ahí es para bañarse. Le digo que me disculpe pero que no me dí cuenta. Alguien le acompaña. Mientras  el señor me echa mierda el otro  sujeto no pierde detalle para averiguar  de  en verdad la tengo grande….


Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
Nec spe, nec metuu
16 de abril de 2013.
Estados Unidos Mexicanos.




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