VIAJANDO EN UN HILITO, INTENTO DE CRUZAR UNA FRONTERA LLEVANDO UN CARRITO DE SUPERMERCADO, UNA MUJER CON SU ACORDEÓN MUESTRA SU HERMOSO CULO, UN GAVILÁN GORDO HABLA CONMIGO, ESTACION DE AUTOBUS, UN HOMBRE INTENTA ROBARSE MIS LIBROS, CARGANDO PERIÓDICOS Y TILICHES,UN VIENTO AZOTA LA VENTANA, TREN TURISTICO POR EL QUE DESCIENDEN MIL MUJERES,HOTEL DECORADO, GATOS PELEANDO, GATO QUE CAMBIA SU ROSTRO, FLORES PLÁSTICAS, AGUA QUE SE DERRAMA Y ERRORES DE HOSPITAL.





 





















Es  posible que no me creas pero el caso es que tengo un hilito o listón. Este tiene una característica que otros listones no tienen.

Puede cambiar de color como sí tuviera voluntad.

Se sostiene en el aire, levita.

Ahora hace un círculo. Me invita a subirme. Creo que es mi tiempo de viajar gratis.
El hilo gira y gira. Cruzo este monte.

Puedo ver el río como se desliza es una serpiente de plata. El sol brilla en la carátula de mi reloj.
El problema que tengo no es poca cosa.

Debo de cruzar la frontera entre Israel y Palestina.

De los dos lados se puede ver gente autoritaria.

Cosa que no me importa porque yo ni soy israelí ni tampoco palestino.

Llevo un carrito de supermercado. El carrito va vacío. Veo una multitud. Todos quieren cruzar, pocos lo logran. Paso por una de las vías de tren urbano y pretendo subirlo por esta escalinata. Pesa mucho. Hago intentos. El carro se zafa y cae. Va golpeando a las gentes que suben. Ni modo. Es un accidente…

Llego hasta una puerta. En la puerta hay un vigía. Es un hombre blanco de  bigote negro.

Me dice que sí le pago cierta cantidad me puede permitir pasar a la discreta. Busco en mis bolsillos encontrando siempre carencias. Le digo que traigo doscientos pesos. El hombre molesto abre su mano. Luego se guarda el dinero..



Estoy en Palestina.  ¡ No entiendo qué putas hago aquí ¡.

Me acuerdo del hilito. Busco en el bolsillo trasero. Por suerte lo encuentro. Lo arrojo al aire. El hilito levita, se hace círculo. Me subo y comienzo a girar .

Recobro la tranquilidad cuando veo los volcanes mexicanos.

Pienso que aunque todo sea una mierda, mi país es mi país.

Sólo  nos falta educación y cultura. Ser amables, decentes, honrados y solidarios. Sí se logra esto otro gallo cantará..

Una mujer bonita enfundada en pantalones  y chamarra de piel negra toca el acordeón. Yo me encuentro sentado junto con la fría. Para que no se dé cuenta la miro de reojo y ocasionalmente. La mujer toca  con habilidad las teclas del instrumento. La fría se interesa en su cuerpo y le pregunta como le hizo para moldeárlo. Ella por respuesta deja el acordeón en el sofá. Se coloca en posición de perro sobre la alfombra y se baja los pantalones a media nalga. La fría le dice que tiene las nalgas perfectas, duras.


La mujer me mira y me pregunta si quiero tocarlas?.Me turbo un poco pero le digo que sí. Es mi oportunidad. Me inclino y pongo las dos manos sobre sus glúteos de diosa.

Eso es todo. La mujer se levanta, se sube el pantalón y se ajusta dos puntos el cinturón.
Se despide de los dos, toma su acordeón…

Al salir y sin que la fría se percate me entrega un pedacito de papel,  en él escribió su número telefónico. Creo que este arroz ya se coció, le gusté a esta vieja. Me entran unas ganas de caballo semental.
Ahora estoy sentado en la sombra de un arbolito. Por lo que sé es la avenida Oaxaca.


Le doy unos granitos de trigo a unos gavilancitos que se encuentran en un nido.

El nido lo construyeron al ras..

En un árbol alto la madre habla conmigo. Parece que  me quiere agradecer que yo les dé de comer a sus críos. Así que se desplaza por el aire y se acerca. Yo como que no me confío mucho. Se ha sabido que estos animales de un picotazo le han sacado los ojos a algunas gentes. Dicen que los gavilanes les gustan los ojos humanos. No lo sé a ciencia cierta ni tampoco creo que esto pueda ser verdad..

Estoy en medio de otra multitud. Dejé en el pasillo varios libros con partituras musicales. Un hombre  los descubre, se agacha y se los lleva. Yo aviento a las personas y voy detrás ,  le quito de las manos mis libros. Le digo que puede llevarse otros que tengo pero estos no.

El hombre no se molesta. En agradecimiento le doy el link de Youtube. Me dice que en cuanto le sea posible lo verá. el hombre llama a un joven perecido a él. Debe de ser su hijo. Me entrega una pistola de plata.


Subo por unas escaleras. Llevo varios bultos. Algunos son bultos  de periódicos. Los dejo en el primer descanso. Veo que son de La Jornada. Estos mierdas publican rencor. Tomo el bulto y lo arrojo a la multitud. Les grito que lo hagan cuadritos y que con ellos se limpien el culo.

Sepa Dios que horas son.

El frío se soltó de veras…

Tengo el rostro congelado y la piel roja soy semejante a un esquimal.

Un fuerte viento azota la ventana necesito levantarme. Estoy dormido. El viento provoca que la ventana se mueva logrando un ruido parecido a un track track.

Debo de levantarme pero no puedo hacerlo.


Una mujer me mira. Está acostada en mi cama. El ruido sigue. No puedo levantarme delante de ella. ¿ La causa? Acostumbro dormirme sin calzones. Creo que no es oportuno andar mostrándole las bolas a nadie. Y menos a una desconocida.

La mujer se llama Nadia. Eso lo sé porque tiene una esclava con su nombre. La esclava es de oro.



Nadia se desespera y me dice : Señor, ¿ no sería usted tan gentil de cerrar la puerta?

Intento exlicarle mi situación. Desnuda.

Busco las palabras adecuadas. Me armo de valor y le digo : Lo que sucede señorita es que sí quiero cerrar la ventana y la puerta. Eso lo pensé desde  hace rato.

El caso es que yo desde siempre me ha gustado andar sin calzones  Nadia me mira y me dice: No se asuste señor. Todos nacimos encuerados…

Vencido el pudor me levanto. Me pongo de pie sobre la cama y comienzo a empujar la ventana hasta que sella.

Por otra parte puede ver que  la mujer dejó un hueco en las cobijas. Así que seguramente logró ver mi portento de badajo..

El ruido dejó de ser, así que me regreso a dormir.

Tuve una sorpresa. Nadia esta acostada de espalda, desnuda y de espalda. Cosa que no desaprovecho             y la abrazo por detrás . Su cuerpo estaba  tibio. Este calor que ella desprendía pudo ayudarme a dormir. No me importaba que no la conociera. Le dí un beso en la parte alta de su espalda y caímos en el mar de los sueños….

Estoy sentado en unos escalones de cantera. Me acompañan mis dos hijos. Nos comemos unas barras de chocolate.

En esas andamos cuando llegan un autobús o tren pintado con paisajes y rostros y leyendas. Se estaciona delante de nosotros. Comienzan a bajar una y otra mujer hasta que se hacen   mil de ellas.

Las damas llevan un vestido de seda color crema con flores violetas. Es un vestido encima de otro vestido. Las mujeres se uniformaron para parecer iguales.


Me llama la atención que todas ellas están peinadas y maquilladas al estilo de los años cincuentas.
Una de las mujeres se sienta. Es entonces que le ofrezco un pedazo de chocolate. La mujer me agradece pero me dice que sí come chocolates le salen granos. Ella toma mi mano y se la pasa por su cara .Miro y siento su cutis de porcelana.

Le digo que voy a aprovechar que la conozco para platicarle el caso de un anciano que se quería quitar la vida. En eso se acerca una conocida de ella y le comienza a hablar  sobre tratamientos de belleza. Yo me detengo pero traigo la idea en la cabeza. Las dos se enfrascan en su charla.

En tanto sigo escuchando palabras frívolas.

Cuando se  hace una pausa intento decirles a las dos sobre el caso del anciano que se iba a quitar la vida.  Las mujeres  ni caso me hace y vuelven a su hablar de guacamayas…


Le digo a mis hijos que busquen la salida. Voy a recoger los chocolates que tenemos en el suelo.
Busco algún papel para envolverlos. Encuentro algunos periódicos. Coloco los restos del chocolate  y me voy con ellos.

Alcanzo a mis hijos y les pregunto sí ya encontraron la salida. Me señalan una puerta que tiene flores en su marco. Nos metemos. Hay un restaurante bar. Un gringo medio borracho toma su alcohol, me mira.Me dice que él es egresado de Actor Studios. Le pregunto su nombre. Me señala una televisión. En ese momento pasan  un western. El va persiguiendo a unos apaches. No me dice su nombre.

Entro en una habitación. En el centro están dos gatos enojados. Están peleándo cuerpo a cuerpo. Veo como se muerden y se entierran las uñas con fiereza.

Debo separarlos. Intento azuzarlos pero los felinos siguen. Les grito. Ellos me miran. Los gatos tiene los ojos azules…


Hay otro gato. Estoy en otra parte. Este gato es peculiar…


Tiene la particularidad que puede hacer expresiones iguales a las personas.

Me muestra  caras de asombro, caras de alegría, rostros de tristeza, de sorpresa. Es un gato versátil..
 A un lado de él hay una maceta con flores blancas. Las flores tiene un tallo alto, se abren y se cierran. Son flores naturales que parecen plásticas…

Ahora son otros gatos. Ellos van corriendo detrás de una cosa. Les digo a los animales que dejen de hacerlo. Por supuesto los gatos no me obeceden. Tiran un florero y el agua se derrama. Se vierte sobre unos discos y libros…

Tengo hambre me voy a preparar un pan con arroz y mayonesa.

Voy directo a una habitación abierta. Entra además de mí unos niños. Son mis sobrinos. Cada uno de ellos lleva un instrumento musical. Uno tiene la forma de pirámide. Tiene cuerdas de estambre y una caja sonora. El otro es una especie de mandolina.

Le digo que me lo presten.

Sin haber tenido experiencia sobre este instrumento coloco mis manos y comienzo a sacarle las notas  de una habanera que se llama la paloma….

La fría está enferma. Así que la llevo al hospital. Hago los trámites para su ingreso. Los administrativos son menos  que pendejos. No les digo nada pero lo observo. Al rato me entregan la llave de un cuarto. También se equivocaron. Le digo a un cirujano que no voy a tolerar más errores. El hombre se me queda viendo como diciendo sí somos unos pendejos….


Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
4 de marzo de 2013.
Nec spe, nec metu
Estados Unidos Mexicanos.




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