martes, 9 de septiembre de 2014

Vibora de cascabel, cenando con mi abuela, Lalo y Baltazar, diputado que le compra ropa a unas niñas.

Vibora de cascabel, cenando con mi abuela, Lalo y Baltazar, diputado que le compra ropa a unas niñas.
























De la cama surge una víbora de cascabel. Por suerte fui más rápido y la sujeté con la mano derecha. La víbora tiene los ojos rojos, su lengua estremece. Está sumamente enojada.

La víbora intenta zafarse y morderme, pero no pretendo dejarme , así que no la suelto, gira su cabeza para todos lados. La llevo al filo de la cama y froto sus enormes colmillos, la víbora se prende a la madera y arroja chorro de veneno. Aún así no la suelto. La víbora se zangolotea, pierde aire, se está muriéndo. Queda a lo largo. Salgo a la calle y comienzo a caminar sin soltarla de mi mano.

Un grupo de niños la mira, se acercan y me preguntan qué como se llama?

Quieén la víbora o yo?

La víbora.

Se llama Quetzalcóatl.

La dejó , caer pero la víbora se agita en el aire, de ser carne, ahora es de papel de china, serpentea y así en el aire se aleja volándo. No sin advertirme que los dioses nunca mueren.
Entro a una casa que no conozco. Me encuentro con mi abuela. Ella está acompañada de Eduardo y de Baltazar. Están cenando. Mi abuela viste un traje sastre. Se ve impecable. Les digo que por poco me muerde una víbora.
Y que le hiciste me pregunta mi abuela.

La maté.

Te hubiera mordido. Sí abuela pero no la dejé.

Y luego que paso?

La saqué a la calle y se fue volando.

Hum, no te creo.

Oye abuela tengo una fotografía en dónde estás tú con todos tus hijos. Te la voy a traer.

Ya la tengo.

Está bien.

Mejor busca mi libro me dice Eduardo.

Escribiste un libro?

Sí, se llama la historia de un amigo.

Debe de estar bueno.

Sí.

El otro señor está escuchando. De momento le digo:

Oiga señor su rostro se me hace conocido pero no alcanzo a recordar quién es usted.

El hombre se sonríe. Tiene toda la cara arrugada.

Recuerdo y le digo: Tú eres Baltazar?

Sí, el hombre se sonríe porque recordé su nombre y luego comienza a llorar.

En la pared hay un cuadro de Eduardo.

Saliste bien tío.

Sí es una pintura.

Ah!.

Un diputado, les lleva ropa a unas niñas. Creo que son sus hijas. A una de ella le entrega un CD con música infantil. Las niñas siempre esperan regalos de su padre. Esto es bueno que se acuerde de sus hijas. A veces hay padres que olvidan a sus hijos. El mío me olvido…


Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra
Nec spe, nec metu
9 de Septiembre de 2014.
Estados Unidos Méxicanos..