TREN, GUITA.
Si son las dos o las tres de la madrugada no le importa. Usted
duerme.
Se dirige a la estación o rumbo por donde
pasan los trenes muertos . Piensa que el lugar no debería ni existir. Es como
una muestra ligera de que en este mundo
poco importa sí vives o mueres o te da un calambre en el espaldar o en
la zona del aguayón.
Pasa un tren de modelo viejo. Es
un paraje de Sud América En este tren viajan cientos de personas. Es un tren en
donde la mayoría de personas que viajan
son hombres. Solo ocultas viajan mujeres y niños.
Un señor de estatura prominente se detiene junto a su
sombra . Le dice que toda esa carne que viaja no son gentes; es guita le dice.
Ellos representan guita.
Con un ademán le indica que debe
de acompañarle.
Mira nuevamente el tren. Le dice
que en ese y lo señala con el dedo es
especial. Viajan maricones. Ellos valen
más guita y se sonríe….
Usted se pregunta porqué los
maricones valen más.
En el camino le dice el hombre el
porque. Le descubre por su hablar que es Argentino.
Ellos valen guita Ché. Porque yo
los vendo.. Y me pagan buena plata por ellos…
Se dirigen a otro sitio.
Es una oficina. En un escritorio
hay una dama de pelo platino. Mira a su jefe el argentino y baja la mirada y
balucea cuando este hombre le pregunta algo.
Ella le entrega unas llaves de las que pende
también una torre.
El che le dice que entre. El
medio ambiente es diferente. Hay plantas, que expelen olores exóticos. En el
trayecto se apersona su hermano. El hombre le pide tome asiento en un sofá de
piel simulada. En cuánto lo hace se acercan dos gatos. En su paso felino, se
van haciendo más y más grandes hasta convertirse en leopardos. Se le trepan y
le dan arañazos. Uno de ellos, el más fiero le
muerde la cabeza y es tan grande
su hocico que se la puede introducir por
completo.
Usted entra en pánico. Le dice al
Che que si no se comerá a su hermano. Depende de lo que haya hecho. Si tiene
problemas pendientes los leopardos darán cuenta. Si no. No hay porque
preocuparse.
Usted toma un artefacto que sirve
para voltear los leños. Lo toma con las debidas precauciones. Los leopardos se
miran entre sí como sí le perdonaran la vida.
El che les dice que esperen. Que
tiene que darle de comer a los simios.
En una jaula de dos metros hay
varios changos. Encima de la jaula una guacamaya azul.
Los changos comen platanos y
otras frutas que el argentino va cortando.
Deja el cuchillo sobre una madera y les
pregunta cuanto quieren para que el tren se lleve a los jotos?.
No espera la respuesta y abre su billetera. Extrae unos billetes que
valen mucho. Su moral se esconde y extiende la mano. ; Que se chinguen los
jotos………
Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblode tierra.
Nec spe, nec metu.
08 de mayo de 2012.
Estados Unidos Mexicanos.

Comentarios