RAFAELLA CARRA, LIJÁNDO UNA BANCA
Y BARNIZÁNDOLA, CAMISAS NUEVAS..
En los tiempos del sueño no se
vaya a creer que estos transcurren en negro o en escenas de noche.
Esta ocasión son espléndidos, con
una luz que llega a molestar las pupílas. Se puede ver el paseo de flores, con
macetones pendientes de los balcones.
Voy cruzando por la calle. En
esta dispuestas mesas y comesales que hablan, comen algún pastel y toman café
americano.
Al pasar descubro a una mujer que habla y gesticula,
mueve las manos con rapidez, lleva las uñas pintadas der un tono violeta. Giro
un poco la cabeza para ver el rostro de esta mujer parlanchina. Su pelo es
platino, su nariz alargada y hasta aguda. Es Rafaella. Me quedo estático.
Rafaella tiene en este sueño
veinte años. No lleva ropa alguna, tiene los senos duros, las piernas largas.
Es como podría decirte; una beldad….
Rafaella me pide sentarme y extiende su mano hacia un lugar
disponible. No lo hago y le comienzo a hablar sobre los múltiples discos
que ha grabado. Incluso para dármelas de
listo le digo que me gustó mucho una producción en donde dirige Enio Morricone.
Rafella se ríe y me dice que no fue El sino otro director. Le sigo diciendo entre
broma y broma. Se me cae un libro que llevo debajo del brazo. Me inclino para
recogerlo y le digo que se he hace tarde y que tengo que retirarme.
Me topo con un portón de esos en
los que te detienes y miras para arriba. Son
enormes. Abro con el sigilo posible. Hay un grupo de personas que
remozan y reparan. Veo mi reloj y noto que tengo tiempo. Le digo a unos
muchachos sí les puedo ayudar. Uno de
ellos me indica que en esa mesa hay lijas. Busco una del cero y me dirijo a
encontrar la banca averiada. En el fondo y cerca de San Antonio me la
encuentro. Me inclino de a perrito y comienza a lijar y lijar…..
Pasan como cinco horas y las tripas me gruñen. Debe de ser de hambre.
Dejo la lija y busco un changarrito. No hay ninguno. Estos putos de Wall Mart
acabaron con las misceláneas. Y ni modo que vaya hasta el área de los alimentos
a comprar una tortuga de plástico.
Al regresar un hombre canoso,
regordete está regalándo camisas nuevas…Con la esperanza de que me pueda
regalar alguna me acerco. El hombre se encuentra tan ocupado que parece
que no existo….Ni modo..
Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
Nec spe, nec metu
Estados Unidos Mexicanos..
1 de mayo
De 2012.
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