DE VISITA A LAS CASAS, PAPEL OCRE, ALFREDO CON RAÍCES….










En una casa pueblerina  se está celebrando una reunión de gentes que  se conocen. Las mesas estás servidas. Me detengo frente al portón y entro. Un hombre amable me dice que espere que en un rato más llegará Enrique. No sé de qué me habla.

Una señora de trenzas negras me dice que si quiero un jarrito o una Lulú?. Le digo que me es indiferente que me dé lo que sea su deseo.

Busco un lugar y lo encuentro rápidamente. A los lados de  mí persona hay dos sillas vacías.

Llega un señor peinado con gel. Porta una camisa a cuadros de esas que se llaman vaqueras, pantalón de mezclilla y botas cortas. Me dice que sí se puede sentar en  una de las vacías. Mientras no llegue el dueño o propietario.

Acepta mi respuesta.

Comienzo a hablar con él, ni siquiera sé que en la realidad tiene el estatus de importante. Para mí todas las personas son importantes mientras vivan Claro. Porque para qué quieres tenerlas cuando eres gusanos?.

Llega la señora nos da los jarritos. Me tocó uno de tamarindo.

Luego de un cruzamiento de palabras Enrique me entrega un papel ocre. Me dice que lo guarde.

Sentado miro a mi padre con su chamarra al estilo Echeverría, su paliacate rojo, su pelo  dorado, su cara roja.
Me pide me acerque. Enrique se levanta y se va a hablar con otras personas.

Le entrego a mi papá el papel ocre. Le da una lectura rápida y me dice además que deberemos acudir a una oficina a cobrar. ¿ A cobrar qué  le pregunto?. Tiene un premio. Aquí lo dice  y como tú no hablas alemán no le entiendes. Ah¡.

En el camino nos topamos con Juan Manuel. El reclama el papel ocre.Nos explica que Enrique se lo dio a él pero que lo rechazo ya que él es cien por cien socialista. Pues vete a Cuba le digo. Tú eres del tipo de oportunistas que se toman la mano y el pie. Juan Manuel intenta arrebatárle el papel a mi padre. Este en un forcejeo le gana, le somete tirándole al suelo y poniéndole la pata de su bota en el cuello. Y dí que no te mato, le dice mi padre porque ando de buenas cabrón.


Eso me devuelve al recuerdo aquél en donde acudí también a una comilona en un pueblo guanajuatense. Era un Restaurante a la orilla de la carretera que  va Silao. Llegué en mi safari verde. Hice el viaje desde México. Iba en esa ocasión acompañado del novio mamón que tenía por ese tiempo mi hermana.

En el lugar había no menos de setenta personas, políticos locales, estatales y federales.

Tome mi lugar en una mesa distante. A un lado mío estaba un individuo alto, corpulento vestido de ranchero. Este individuo tomaba mezcal. De pronto me miró y en su ahogamiento me dijo textualmente que  lo que le habían  hecho a Arrieta era una verdadera chingadera. ¿ No lo  crees tú me dijo?. Le mire respondiéndole ipso facto; No sé de qué me hablas. Te estoy diciendo que lo que le hicieron a Arrieta es una chingadera.
Si tú lo dices, respondí. El hombre abrió su chamarra de piel fina y sacó una pistola. Me la puso en el pecho y me dijo que sí no estaba con Arrieta me mataría. Si tienes tantos pués hazlo, le dije.

Este señor era un diputado federal que estaba molesto  por la destitución de mi padre. El no sabía que yo también era Arrieta.Y que además era hijo del destituído. El tipo me miró como esperando que me entrara miedo de gallina. En eso se acercó el señor Portillo y comenzó a forcejear con el diputado hasta   que logró desarmarlo. En la lucha le grito que era un hijo de la   chingada y que al muchacho que amenzaba era hijo del licenciado.

Yo por mi parte pensé que hay ciertos  personajes que andan armados por fantoches. Nunca he querido comprarme un arma porque  me conozco. Y así como soy de literato  y lo que tú quieras también son un cabrón y ya enojado me cae de madres que sí me echo a  alguno.

Bueno pués. Lllegamos a una oficina. Ahí pululaban varios  señores que llevaban papeles para aquí y para allá. Se nos presentó un alemán. Este nos solicitó el papel que me dio Enrique. Le miró y de inmediato colocó una estampa de aluminio y nos dijo que ya no tenía valor ni efecto. Que el papel ocre tenía vigencia y que lo que procedía era tirárlo a la basura.


Oiga no joda le dije,  que las palabras de Enrique no valen?. Ahora no. Cuando sea presidente quizá, ahora no.
Bueno como ya nos comentó que no hay nada por hacer digame cual era el valor de este papel?. Era un carro nuevo con valor de doscientos cincuenta mil pesos…


Mi padre puso una cara de desagrado. Yo por mi parte me dije que a otra cosa mariposa. Debo decirles que a mí las mierdas materiales no me han interesado mucho. Y esto te lo digo porque he visto que cuando las gentes mueren se van desnudos como llegaron. Entonces pá qué tanto cuento y presunción?..





Salí solo. Estoy en un bosque. Llegué por  la vereda única. A lo lejos vuelvo a Ver a Enrique. Le pego un grito y le digo que su piche papel ocre no me lo hicieron válido. No te preocupes eso son minucias me respondió  tapándose la boca con un hueco de su mano.

Al no tener más me detuve en medio del bosque. De pronto noté que unas raíces pequeñas comenzaban a brotar por los agujeros de mi nariz.Nunca he sabido como se llaman los hoyitos de las narices. Deben de ser hoyitos no?.

También por las orejas, pero las raíces eran más largas y consistentes. Bueno. Como no me causaban dolor pero sí fea apariencia me dije para mí que con que n o me salieran raíces por el culo todo estaba bien.

No lo hubiera dicho. Sentí una especie de comezón y del mero fundillo las raíces comenzaron a brotar. Quise caminar no pude. Era yo un gran ramaje. Me fui conviertiéndo lentamente en árbol. Quede mezclado entre todos los demás.

  Al tiempo de la primavera y el florecimiento llegaron unos hombres.. Con sus hachas cortaron mis brazos. Después los hicieron pulpa. Luego papel ocre. Posteriormente imprimieron nuevos placebos y los repartieron a  todo ciudadano que encontraban.


Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
Nec spe, nec metu
7 de mayo de 2012.
Estados Unidos Mexicanos.



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