viernes, 13 de enero de 2017

Carro rojo, joven se dirige hacia mi, en zona de negocios, gato hambriento y perritos.

Carro rojo, joven se dirige hacia mi,en zona de negocios,gato hambrientos y perritos.





































Este carro es rojo. Acompaño a una persona. El maneja.

Andamos por los rumbos de Balderas.

Me pidió que lo acompañe para qué le cuide el auto.

Se baja y me quedó sentado y a la espera.

Una mujer abre la puerta, se sienta, enciende el motor y nos vamos.

Le digo que tome por la derecha. Veo con nitidez que asombra El Palacio de Bellas Artes.

Llegamos por la parte de costado de este edificio.

Le digo a la mujer que no se estacione aqui. Es un lugar prohibido. Le muestro el letrero.

La mujer se detiene y me dice que no hay problema. Acto seguido saca un cigarrillo y se lo fuma.

Se acerca un joven. Este al verme pienso que soy un pinche gringo. Me mira y me habla en inglés.

Le digo que me hable en español o en catalán, son los idiomas que domino.

Al saber que hablo en español me muestra un pedazo de hule. En el está escrito lo que necesita.

Es un control remoto.

Le digo que se suba que iremos a San Juan de Letrán a conseguirlo.

En un semáforo en rojo el joven se apea hasta perderse entre la multitud.

Le digo a la mujer que debo de regresar. El señor ya debe de andar buscándome. Ella me dice que puede esperar.

Ese no era el trato.

Ahora camino por una zona de negocios.

En unas mesas que están por allá hay varias personas sentadas que hablan y toman café.

Además están tocándo instrumentos y cantándo canciones del Perú.

Un hombre con un cajón me dice que sólo estará por aquí hasta las tres de la tarde.

Con la apuración que traigo me siento intranquilo.

No me puedo concentrar en las canciones.

Así que me despido.

Al tomar por esta calle salen a mi paso como unos veinte perritos. Me siguen contentos, los perritos agitan sus colas.

Sigo caminando. La mujer que maneja no se aparece por ninguna parte.

De pronto siento algo que cae en el morral. Miro y es un gatito.

Otra mujer lo puso en mi costal.

Le digo que yo no puedo sostener un gato. Que le busque acomodo en otro lugar.

Ella insiste, me dice que es un buen gato.

Lo dejo pués.

Por esta calle hay otro gato. Este está hambriento.

Arranco un pedazo de pastel de crema.

El gato lo devora.



Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
Nec Spe, Nec Metu.
13 de Enero de 2017.
Estados Unidos Mexicanos.