TALLADORES DE MADERA, CORTANDO EL PELO AL GATO.
En lo alto de la cúpula de esa iglesia hay unos andamios en donde trabajan carpinteros y ebanistas. Están colocando las imágenes de ciertos santos que por lo que sé a mí no me han hecho nunca ningún milagro. Los señores usan sus herramientas y se puede ver como van cayendo al suelo las virutas. Desde abajo les superviso. Me siento como el Papa guerrero que apuraba a Miguel Angel a que terminara la Capilla Sixtina.
Miguel Angel enojado le respondía desde la altura que terminaría el trabajo cuando lo terminara.
Tengo en este sueño una vista excelente. Y no me preocupa acudir a las Opticas Devlyn en donde por cierto sus lentes no sirven. Por los últimos pague más de dos mil quinientos y los pinches lentes se empañaron. Me explicaron que yo fui el culpable. Y que los raspé. Les juro por Dios que no vuelvo a comprarles nada de nada. Ustedes hagan lo conducente.
Un trabajador al que le dicen el perro me grita y me pregunta por algunos detalles. Con mi mano hago un círculo y le digo que le quedó muy bien.
En ese mismo andamio se encuentra Juan Manuel. Este hombre siempre serio . Trepado tiene colgado a mi gato Tiki, lo ató de la cola. El gato pende y parece que le gusta. Tiene una cara de satisfecho. Juan Manuel le corta pacientemente el pelo hasta dejarlo terminado. Cuando acabó bajó descolgándose del mecate y sin hablar me señaló que había concluido.
Me acerqué a Tiki y lo descolgué. El gato al sentirse libre y con su nuevo corte, salió disparado con rumbo a su guarida……
Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
Nec spe, nec metu
Estados Unidos Mexicanos.
30 de diciembre de 2011.

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