LOS GOLPES

LOS GOLPES.








Ahora sí me entró es espíritu pendenciero que ya me estaba abandonando.
Si te acuerdas de esas escenas del Padrino en donde llega la hermana de James Caan y le dice que su esposo la golpeó. La mira y sin decir más sale enfurecido . Se encuentra con su cuñado y sin más ni más comienza a arremeter en contra de este. Luego de la colosal madriza le dice que si se vuelve a meter con su hermana le volverá a partir toda su puta madre.



No es que yo me tome de manera literal todo lo que veo, o todo lo que escucho. El caso es que ayer tarde, ya casi de madrugada me encontraba en un lugar cercano a la ciudad de Tijuana, para ser exactos en una casa que da hacia las afueras de la ciudad.


Un hombre de estatura regular me miró. Parecía reconocerme. Yo también le eché un ojo. Supe que era el esposo de mi hermana. Este guei hace tiempo que no le veo. Debo aclarar que era el esposo irreal de mi consanguínea. Este era distinto. Como les dije era de estatura regular, nariz afilada, de hombros encorvados y zapatos sin lustrar y con cara de egipcio.


Me acerqué a él de manera amenazante. Traía además una pistola tipo Baretta para lo que pudiera ofrecerse. Sin mediar palabra y como si yo fuera el hijo de Marlon Brandon, es decir el hijo de Vito Corleone, arremetí con todas mis fuerzas. Cabe decir que siempre que golpeo a alguno los golpes siempre los hago acompañar de inmensas groserías. Le dí por todas partes. Incluso su cara quedó como un Santo Cristo. Le jalé del pelo, lo humillé y le dije a gritos que si se volvía a meter con mi hermana, es decir que si le volvía a pegar, para la otra ya no habrían golpes.



Hablando con un señor al que le dicen el Toro, le comenté que sí él había visto la película el Padrino. En medio de su razonamiento me dijo que sí. Le expliqué que esas familias aunque fueran mafiosos, el resultado de su éxito era la unión familiar. Incluso muchos años después apareció la serie de los Soprano. De esta, recuerdo que Tony Soprano siempre siempre que acudía a ver a algún familiar le dejaba un envoltorio de carne en su refrigerador. No preguntaba si tenían para comer, él solamente dejaba la carne. Cuando saludaba a uno de los integrantes de su familia después de darles un beso en la mejilla les entregaba un sobre con dinero en el bolsillo de su saco. Esa era la manera de que Soprano fomentaba la unión familiar. No que ahora mientras a la mayoría de las familias desintegradas, cada quién por su lado no importándole la suerte del otro. Si en verdad tuviéramos unión aunque fuera de malandros, otro gallo nos cantara. Podríamos organizarnos, reclamar justicia y derechos. No que ahora vivimos aislados en medio de un mar de gentes y lo que es peor sin perro que nos ladre.


Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
Nec spe, nec metu.
14 de julio de 2011.
Estados Unidos Mexicanos.

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