BALDIO



BALDIO.

Seguramente fue un amanecer de julio de 1930 que mis abuelos llegaron a esta ciudad . En las pláticas de sobre mesa y mientras devoro fresa tras fresa y abajo duerme tu perro bob , estos son versos de Don Manuel Gutierrez Nájera , mi abuela decía que tuvieron la necesidad de comprar casa debido a que los alquileres se encontraban por arriba de los cielos . Así que juntos y en sociedad adquirieron un terreno de 1440 metros cuadrados . Este lo dividieron por la mitad . Una parte la compró un General que nunca supe su nombre . Ya con la tierra en sus manos procedieron a construir dos casas . Estas se encontraban frente a frente . La de mis abuelos quedó de espaldas al sol , la otra miraba los destellos del astro todas las mañanas . Pero a pesar de su ubicación siempre la conocí como una casa sombría .

Yo viví en esta casa durante los años setenta , en donde se podía vivir , éramos seres ordenados claro hasta que murió mi abuela .




Debieron de llegar maestros constructores , albañiles capacitados que hacían los muros de un ancho que era imposible que los temblores por muy mercallis que fueran no les hacían ni rasguños siquiera .

Hubo de ser un tiempo en dónde llegaron mis consanguíneos a habitarla . La imagino lustrosa , con sus pisos barnizados, sus muros blancos , su patio rojo , y las variedades florales que mi abuela gustaba . Tenía geranios , helechos , árboles de bugambilias , árboles de pirul , alcatraces y otros más .

Más tarde en otros tiempos la casa fue a la deriva , navegaba entre el espacio de los sueños , y en ella iba yo , me hacía acompañar por mi siempre fiel guitarra , aquella que tocaba echado sobre el patio mientras la luz de las cuatro de la tarde caía a plomo sombre mi pelo , aún no tenía canas , y recuerdo como si fuera ayer que intentaban cantar aquel poema de amor de Joan Manuel : “ Mi dulce placer mi sueño de ayer mi equipaje , mi tibio rincón mi mejor canción mi paisaje…”

Toda eso ya se encuentra en el olvido , y en los pensamientos de muy pocos .

Llegó una tarde y vi asombrado como al lugar llegaron máquinas que derrumbaron los muros , arrancaron los techos, quitaron las rejas , arrasaron con todo lo que fui . Los miraba pero sin llorar . Un hombre se aproximo y me dijo que se llamaba Víctor y que estaba encargado de limpiar el terreno. Me coloqué sobre unos tabiques y contemplé la destrucción , el sentimiento debió muy parecido al que tuvo la raza Azteca cuando los españoles arrasaron con la Gran Tenochtitlán .

Caí en sueño profundo mi casa volaba , es posible que su viaje llegara a Saturno , pero no , únicamente estaba en mis sueños, y que en realidad no eran nada .

Me dijo Víctor que el terreno ya estaba descubierto no había ni siquiera una mata de maíz , nada . Llegó también un caballo, cruzó por el terreno y paso en sus andar lento .

Por la parte poniente vi venir a mi abuela , se acercó y me hizo una caricia en el cachete , me decía también que nada de lo que ahí había importaba, ya estoy liberada de esas materias . Tú también debes de hacerlo . Me levanté del sitio , tome una pequeña maleta y eché a andar a otros lugares….

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