EL MUERTE, PISO TAMBALEANTE, DIBUJOS , DERRUIR, FOTOGRAFIAS.

EL MUERTE, PISO TAMBALEANTE, DIBUJOS , DERRUIR, FOTOGRAFIAS.
Un individuo esta empeñado en seguirme para todos lados. Le dicen el muerte.
La primera vez que sucedió o cuando lo descubrí fue aquella tardecita en que usted se encontraba metido en la nopalera. Ahí estaba en la aplicación de bajarle los calzones a la joven que pronto dejaría de ser señorita. En esas estaba cuando notó que se movían unas ramas y también crujían. Era el muerte. Se regocijaba de lo que miraba, Usted con las nalgas blancas, y la Lupita haciéndose como que se resistía. El muerte movía las quijadas y a través de sus ojos sin ojos recreaba la escena. Con una mano se masturbaba. Agarraba su camote de hueso y le decía que no parara. La Lupita entre gemido y gemido le indicaba que por favor le metiera las bolas. Desconcertado le decía que ya las tenia hasta a dentro. ¡ Las de los ojos que se me salen papá ¡…..
El muerte como les digo lo ha seguido tanto en la realidad atrevida como en los sueños propios.
Le dice él mismo sobre los actos de politicuchos indecentes o inmorales que son capaces de pedir perdón hasta a su abuelita, hasta vivir en el lujo de la opulencia en apartamentos de 17 millones, mientras la población de las calaveras por lo flacos y sin tripas se la pasan con la barriga pegada al espinazo.

El calavera se siente muy macho y usa un sombrero charro. Puede parecerse a un jefe de gobierno un presidente municipal, o un ladrón de poca monta. Ahora se le apersonó un poco antes de que le diera ese dolor en la cabeza. Una migraña chingadora que solamente se va si toma su aspirina. Intenta cerrar los ojos al mismo momento que la cursi fuera de época le dice sobre una información que cura, luego saca de su florero su rosita y se siente complacida…..
Usted mira a través de una ventana. Está a la espera de que lleguen para llevarlo a un valle de misterio. Esta casa es una casa que se mueve al simple paso de los trailers. A distancia se pueden notar que la hicieron sin cimientos. Esto debe de haber sido por la falta de recursos. Los pobres como usted solamente viven de los poco que se encuentran. Usted no está destinado a los puestos de poder, al dinero en el bolsillo, al estómago lleno.
La casa que más bien es un cuarto de adobe, se planto debido a las manos de Manuel y Lela y de todos los chamacos que ayudaban llevando los tabiques de tierra, la arena y la cal.
Limpiaron el terreno que habían comprado a precios de descuento. El lugar fue en la época prehispánica un lago. Cuando se acabó de contruir el cuarto o los cuartos, se acordó que ninguno tenían mampostería que soportara los terremotos, asi que estaban solamente vivos por la gracias de Dios y hasta que la natura lo permitiera.
El muerte se acercó despacio , le dijo al oído que ya estaban por llegar. De momento se apareció un carro pintado de color naranja. Gustavo le dijo que esa clase de pintura era la que le ponían a los aviones.
En el interior del Dodge venían cuatro personas. Todas ellas parecían chilenos, eso lo sabía porque todos eran Victor Jara.
Le pidieron sacara su maleta que no era otra cosa que una triste caja de cartón. En ella iba la vida juntos con dos libros. Uno de Lobsang Rampa, y el último de Juan Rulfo. También contenía sus anteojos, la estampita de San Martin Caballero ,un collar de ajos y la fotografía de su abuela.
Apretujados entre todos los Victors fue conducido por una carretera de dibujos. Todos los paisajes a su alrededor no eran otra cosa que dibujos. Los árboles los debió pintar una niña, los animales por supuesto también habían salido de la imaginación de algún infante.
El muerte le dijo que ya estaban por llegar al valle de las iluminaciones , luego le entregó una cajita con 24 colores de la marca Dixon.
Los chilenos lo dejaron en un punto del camino, usted siguió hacia abajo. Curiosamente del color pasó suavemente a los tonos cafés y grises. Lo primero que le mostró el muerte fue esa casa que vendió su abuela. Incluso aún recuerda que ella misma le pidió elaborar un letrero para anuncia su venta. Llegó hasta ahí en el año 1970 una mujer que ya contaba con sus años. Se llamaba América cosa que siempre le causó gracia. Ella le pago a su abue setecientos veinte pesos por cada metro cuadrado de tierra.
Para construir su nueva casa decidió contratar una brigada de trabajadores. Estos fueron quitándo los tabiques uno a uno, con esta faena lograron hacer la casa nueva.
El sitio se lo mostraba el muerte, le decía que ya nada sería igual, que las cosas van cambiando, el paisaje de lo feliz se vuelve de otros tonos. Le dijo.
Con una triste expresión en su cara miraba como todo era derrumbe. Después de haber vivido la etapa floreciente, en ese mismo sitio. Ahora lo encontraba en ruinas. El muerte se lo señalaba a cada rato.
Usted comenzaba a cansarse de este calaca chismosa y lo largaba aventándole piedras la muerte con su cuerpo de huesos esquivaba casa predusco balanceándose como si fuera boxeador de Santiago Tianguistenco.
El muerte lo llevó con uno de sus hermanos. Este al verlo escondió un revoltijo de imágenes que tenía dispuestas. Las colocó una a una para después tomarles una foto. Luego al resultado visual le tomaría otra y otra hasta que se fueran diluyendo.
En la última que tomo , el mismo muerte actuó como modelo. Se le podía ver con sus grandes bigotes a la Zapata, sus ojos sin ojos, una pistola de huesos que le colgaba metida en su cinturón desfajado. El fotógrafo le hizo clik y usted quedó para la posteridad abrazando como si de cuates se tratara al esqueleto……
Original de Alfredo Arrieta
Para elpueblodetierra.
Nec spe, nec metu
03 de octubre de 2010.
Estados Unidos Mexicanos.
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